Esperamos tu historia corta o larga... Enviar a Latetafeliz@gmail.com Por falta de tiempo, no corrijo las historias, solo las público. NO ME HAGO CARGO DE LOS HORRORES DE ORTOGRAFÍA... JJ

Chica Amante - KinKaid - 10

Oh, gracias a Dios, ¡Lena está aquí! La carrera de mi corazón comenzó a ralentizarse mientras sentía que presionaba sus labios en mi cuello y respiraba lento y calmadamente por mi espalda. Intenté igualar mi respiración con la suya. Me concentré en sentir el constante latido de su corazón contra mi pecho, y los puntos negros comenzaron a desaparecer. Después de unos minutos, recuperé el control de mis brazos, y los enredé apretadamente alrededor de su cintura, aferrándome a ella como si fuera la única cosa que evitaba que me cayera del borde del mundo. Mi padre estaba regresando, pero yo estaba con Lema, y ella  no dejaría que nada me lastimara, lo sabía. Así que comencé a sentirme a salvo en sus brazos. 

Después de lo que pareció una eternidad, fui capaz de hacerme hacia atrás y mirarla. ¿Estás bien ahora? preguntó, poniendo sus manos a ambos lados de mi rostro y presionando su frente contra la mía. Asentí y me lamí mis labios, los cuales por algún motivo estaban salados, y me di cuenta de que estaba llorando. Me limpié el rostro y esnifé. Lentamente me volví consciente de lo que me rodeaba. Aún estaba en el salón. Levanté la vista para ver a Javier sentado ahí, conmocionado observándonos a mí y a Lena. Su boca colgaba abierta, y sus ojos muy abiertos. Pensé en hacerme hacia atrás, pero no podía. No me podía alejar de Lena, era mi seguro; era a la que necesitaba, el que me mantendría a salvo de todo esto. Javier caminó hacia mí, y me sacó de los brazos de Lena, haciéndome lloriquear. Merodeo en un fuerte abrazo. Demonios, Aleja. ¡Nunca me hagas eso de nuevo! ¡Creí que te ibas a morir! Mierda, que me asustaste despotricó Javier mientras me mecía gentilmente. Estoy bien dije débilmente. Mire hacia a Lena, por tranquilidad y vi que no estaba ahí, el pánico comenzó a levantarse en mi pecho mientras mi respiración comenzaba a acortase.
¿Dónde está Lema? grité, las lágrimas fluyendo por mi rostro de nuevo. ¡Oh Dios, me dejó! Javier me abrazó más fuerte. Shh está bien. Sólo respira, shh murmuró, pero no podía, mis pulmones estaban demasiados apretados. ¡Mierda! jadeó Javier al mirarme. ¡Lena, vuelve aquí rápido! casi gritó. Lena corrió de regreso al cuarto, sosteniendo un vaso de agua que dejó en la mesa bruscamente, tirando la mitad de ésta, antes de envolver sus brazos a mi alrededor. Está bien, Ángel susurró, poniendo sus labios en mi cuello otra vez. Después de un par de minutos, cuando pude recuperarme, le sonreí a Lena gratamente. Javier se veía mordazmente enojado. ¿Qué demonio? Ustedes dos están juntas, ¿no? rugió. Lena levantó una mano para detener su arranque. Mira Javier, tú y yo hablaremos de esto, pero justo ahora no es el momento después de lo que ha pasado. Necesito asegurarme de que ella esté bien dijo con severidad poniéndole fin a la conversación. Javier me miró arrepentido y asintió. Lo siento, Aleja, pero tenía que decírtelo, asegurarme que lo supieras, pero te prometo que nunca dejaré que te lastime. No tienes que preocuparte por nada. Lo mataré antes de que te toque dijo Javier tomando mi mano. Sonreí, pero tengo la sensación de que se vio más como una mueca. Lo sé, Javier. Siento haberme vuelto loca y asustarte. Levanté una temblorosa mano y limpié mis lágrimas de nuevo. Está bien. Sólo, no lo hagas de nuevo dijo sonriéndome. Reí débilmente y asentí. Lena me dio el vaso de agua y la bebí. Noté que Javier observaba cada movimiento de Lena, mirándola enojado. Deja de mirarla así Javier, ella  no ha hecho nada malo dije frunciendo el ceño. Sacudió la cabeza y tensó su mandíbula, tomando un profundo aliento, obviamente intentando calmarse a sí mismo antes de hablar. Ustedes dos están juntas dijo simplemente, mirándonos de una a la otra para confirmar. Me moví incómoda en mi asiento. De acuerdo, demasiado para un par de semanas. Sí respondió Lena asintiendo. Su brazo envuelto apretadamente a mí alrededor. Me encogí hacia ella, esperando que esto fuera un sueño. No sólo mi padre abusivo estaba regresando sino que mi hermano iba comenzar a golpear a mi novia. ¿Desde hace cuánto? preguntó Javier, su mandíbula aún tensa, pero parecía estar haciéndolo bien con su autocontrol. Desde el viernes respondió Lena en voz baja. Se veía realmente culpable, y sabía que era mi culpa, porque le había pedido que mintiera sobre esto. Ella te lo quiso decir de inmediato Javier, pero yo quería esperar. No quiero que ustedes dos peleen. ¿Por favor? rogué mirando a mi hermano, poniendo carita de cachorro. Te gusta, ¿Aleja? preguntó Javier, cerrando los ojos, pareciendo triste y decepcionado. Sí admití, aun rogándole con mis ojos que lo aceptara y no fuera a culpar a Lena por esto. Odiaría esto si ellos caen sobre mí.
Él asintió pero no abrió sus ojos. ¿Qué fue lo que hiciste, Lena? ¿Cómo hiciste eso? ¿Calmarla de esa forma? preguntó abriendo los ojos y mirándola con gratitud. No lo sé. Es sólo algo que la calma, eso es todo. Siempre lo ha hecho dijo Lena con un encogimiento de hombros. ¿Qué siempre lo ha hecho? ¿Cuándo lo hiciste antes? preguntó Javier, pareciendo confundido. Sí, he tenido que tranquilizarla un par de veces respondió Lena tristemente. Pensé a lo que se refería, todas las veces que me había visto llorar, probablemente cada noche, hasta los 14 años. ¿Qué? ¿Cuándo? Nunca te había visto hacer eso protestó Javier, negando con su cabeza, pareciendo confundido. Saqué un inestable suspiro. Ahora va a descubrir que Lena duerme en mi cuarto. Crucé mis dedos y recé porque esto saliera bien, que Javier estuviera de acuerdo, y no muy enojado con su mejor amiga. Lena me miró pidiéndome permiso para decirle, y asentí mordiéndome el labio, sabiendo que esto se iba a saber tarde o temprano. Javier, por favor no enloquezcas rogué, moviendo mi cuerpo hasta que estuvo ligeramente enfrente de Lena, en caso de que Javier se lanzara hacia ella o algo. Mi pequeño movimiento, podría detenerlo de atacar a mi novia. Javier, chico, nada nunca ha pasado, lo juro prometió Lena. Javier lo miró, con su expresión aún más confundida. Cuando tenía diez, la vi a través de mi ventana llorando en su cama. Así que me acerqué para asegurarme de que estaba bien, y terminé durmiendo en su cama Javier la miraba como si estuviera a punto de asesinarla en ese momento. Sucedió de nuevo a la noche siguiente y la siguiente. Ella lloraba y yo entraba a hurtadillas por su ventana. Después de un tiempo, se convirtió en un hábito dijo Lena frunciendo un poco.
Javier saltó con su puño en alto. Sus ojos estrechos miraban a Lena. Tan rápido como un rayo, Lena me agarró del brazo y me puso detrás de ella, protectoramente. Los ojos de Javier, llamearon antes de que su rostro se calmara. ¿Por qué hiciste eso? preguntó Javier, jadeando y mirando a Lena intensamente. ¿Hacer qué? preguntó Lena, aun sosteniéndome detrás de ella. Poner a mi hermana detrás de ti de esa forma dijo Javier, completamente calmado ahora. Lena sacudió su cabeza, como si no terminara de entender la pregunta. Es sólo que no quiero que salga lastimada, eso es todo. Javier volvió a sentarse, pasando sus manos a través de su rubio cabello. ¿De verdad te gusta mi hermana? preguntó mirando el piso. Javier, estoy enamorada de tu hermana, lo sabes Lena se sentó en el sofá y me hizo sentar junto a ella. Javier asintió .Y has dormido en su cama antes, cuando éramos niños declaró Javier, como si estuviera asegurándose que había entendido bien las cosas. No sólo cuando éramos niños, eso es lo que estaba intentando decirte. Ella solía llorar, así que me metía a escondidas para confortarla cada noche. Es sólo que se volvió una costumbre, y ahora ninguna de las dos puede dormir bien, sin la otra ahí admitió Lena, frunciendo el ceño. El rostro de Javier se endureció. ¿Aún duermes en su cuarto? ¿Cada noche desde que tenías diez? Maldición, Lena. ¡Mierda! ¡Hija de puta, idiota estúpida! rugió Javier, no realmente capaz dedejar salir las palabras, dando un paso al frente, con sus puños cerrados otra vez.
Apreté los ojos. ¡Oh, Dios, aquí viene! Levanté mis manos, intentando detenerlo. Javier, ¿recuerdas cuándo solía despertarme gritando todo el tiempo? pregunté desesperada. Necesitaba hacerlo entrar en razón antes de que terminaran peleando. Asintió y cerró los ojos, pestañeó. Sí, dejaste de hacerlo cuando tenías como ocho o algo así. Asentí. Sí, tenía ocho. Eso fue cuando Lena comenzó a dormir conmigo. Ya no tuve pesadillas, gracias a Lena dije sonriendo, y apretando la mano de Lena. ¡Sí las tenías! Tuve que dormir un par de veces contigo protestó Javier. Sí, lo hiciste, pero seguí teniendo pesadillas aun cuando estabas ahí lo contrarié. Javier se estremeció y asintió, probablemente recordándome gritar en su cama. Sólo he tenido unas pocas pesadillas desde entonces, y la única vez quelas he tenido ha sido cuando Lena no estaba ahí. Como cuando estaba de vacaciones o algo expliqué mirando a Javier  viendo la comprensión pasar por su rostro. Nos quedamos en silencio por un momento. Lena acariciaba la parte de atrás de mi mano, Javier sólo miraba el piso. Después delo que pareció una eternidad, Javier miró a Lena. Lena, si lastimas a mi hermana, mejor amiga o no, te mataré le advirtió Javier. Podía ver que lo decía en serio. No lo haré, lo prometo juró Lena, con una sonrisa tranquilizadora. De acuerdo, entonces me voy a la cama. Supongo que las veré en la mañana, asegúrense de cerrar la puerta antes de irse a la cama instruyó Javier parándose y dejándonos sentados en el sofá en shock .Miré a Lena, se veía tan anonadada como yo me sentía.
Wow, eso fue más fácil de lo que hubiera imaginado reflexionó, sonriéndome mientras ponía sus manos a ambos lados de mi rostro. Sonreí, complacida de que esto finalmente saliera a la luz. ¿Quieres ir a la cama Lena? No estoy de humor para hacer tareas, sólo quiero dormir.  Sólo necesitaba meterme en la cama y tenerla a ella, sosteniéndome por un rato. Asintió y besó mi nariz. Sí, sólo necesito regresar a mi casa primero. Javier llamó y dijo que tú estabas mal, así que sólo salí corriendo de  casa, sin decirles a mis padres a dónde iba.  Acarició mi rostro con sus pulgares suavemente, sólo mirándome con una sonrisa triste. Está bien. Supongo que me iré a la cama, y te veré cuando estés lista dije levantándola y empujándola hacia la puerta. Hey, ¿puedo usar la puerta ahora que Javier sabe? sonrió. Reí con su emoción, pero negué con la cabeza. No, tus padres podrían verte… a menos que quieras decirles que te estás quedando aquí sugerí. Sonrió felizmente. Me encantaría caminar por tu puerta de enfrente, y encontrarte en tu cama. Nunca he hecho eso antes. Saqué mis llaves y se las pasé. Asegúrate de cerrar bien la puerta, ¿sí?  La besé en la mejilla e hice mi camino hacia mi cuarto.
Eran casi las diez pero mi cuerpo se sentía tan exhausto por todo el drama emocional, que me sentía como si no hubiera dormido en días. Me saqué la ropa y me metí en mi camiseta favorita, que solía ser de Lena. Me dormí de inmediato. Un par de minutos después, sentí dos brazos rodeándome y una pesada pierna deslizarse sobre la mía. Sonreí y me presioné contra ella. Mi novia. A la única que necesitaba cuando las cosas se ponían mal. Es raro, pero cuando Javier me alejó de Lena esta noche, me sentí extraña, como si hubiera dejado mi corazón detrás. No me di cuenta hasta entonces, cuán fuertemente estaba conectada a ella. Literalmente lo era todo para mí. Cuando sentí sus brazos a mí alrededor más temprano, me sentí como en casa, todo el pánico había comenzado a retroceder. Me sentía, como si mientras ella estuviera conmigo, bien. Me encogí dentro de ella  y la escuché susurrar: Te amo justo antes de caer en un profundo y tranquilo sueño, esta vez no dudé de sus palabras. Me desperté a las seis cuando mi alarma sonó. Gruñí porque había olvidado cancelarla. Supongo que no necesito sacarla de mi cama temprano, ya no. Me di vuelta y abracé a Lena. Siempre dormía a pesar del sonido de la arma; juro que ella dormiría mientras un terremoto tuviera lugar y no despertaría. La codeé ligeramente, diciendo jugarle una broma. Seis en punto dije, codeándolo de nuevo. Gruñó y lentamente se levantó de la cama, todavía medio dormida. Bien, Ángel. Te quiero; te veré después.  Besó mi frente y salió de la cama, sus ojos apenas abiertos. No pude evitarlo, rompí en carcajadas. Me miró, confundida. ¡Shh! ¿De qué te estás riendo? preguntó, frunciendo el ceño, poniéndose sus jeans. De ti  la provoqué, sonriendo felizmente. ¿Qué hay conmigo? ¿Qué he hecho? susurró, trepando de vuelta a la cama y arrastrándose sobre mí. Presionó cada centímetro de su cuerpo contra el mío pero aun así mantuvo su peso lejos de mí de alguna manera. Miró a mis ojos, sonriendo felizmente por un rato, y luego el entendimiento cruzó su rostro. ¡Mierda! ¡Tu  hermano sabe! Entonces, ¿por qué diablos me despertaste, Ángel? No tengo que irme lloriqueó. Envolví mis brazos alrededor de su cuello y la empujé para un largo beso. Sólo estaba bromeando. Olvidé cancelar la alarma, así que pensé en usar el tiempo de más para que pudiéramos besarnos. Ella sonrió pícaramente. ¿Quieres que nos besemos? provocó, besando mi cuello. Jadeé mientras alcanzaba el sensible lugar cerca de mi clavícula. Mmmm susurré, deslizando mis manos por su espalda, arañando ligeramente con mis uñas, haciéndola gemir. Trepó de vuelta bajo las sábanas y me besó tierna y suavemente, manteniéndome cerca. No hizo movimiento alguno para llevar las cosas más lejos que eso, lo que adoré. Ella realmente era adorable. Salió de mi habitación un poco después de las siete y media. Lena me empujó en uno de los taburetes de la cocina, sonriendo a sí misma como el gato que obtuvo el helado. Oye, consigo hacerte el desayuno sin que me grites hoy dijo alegremente. Me reí y observé mientras me servía una taza de cereal; sonrió y lo puso frente a mí, antes de hacer algo de tostadas para sí misma. ¿No comes cereal? pregunté, observándola zamparse cuatro rebanadas de tostadas. Sacudió la cabeza, estirando la nariz.
No me gusta el cereal; es asqueroso y todo empapado. Fingió un estremecimiento, pretendiendo tener náuseas. Me reí de nuevo. De verdad que eres rara, Lena me burlé, sonriéndole. Sonrió de oreja a oreja. Sabes, es algo raro, que seas toda amable conmigo al desayuno. Podría ser mala si quieres ofrecí, encogiéndome de hombros. Se rio y sacudió la cabeza. No, me acostumbraré a ello con el tiempo.  Caminó hasta mi lado. Me volví para verla y puso el cabello detrás de mí oreja, sus dedos demorándose en mi mejilla, haciéndome sonrojar. De verdad eres la cosa más hermosa en el mundo murmuró. Mi corazón se saltó un latido por la honestidad en su voz, sus ojos azules penetraban en los míos, haciéndome sentir como la única chica en el mundo. ¡Corten esa mierda! Puede que haya dado mi bendición pero no necesito que melo muestren en la cara durante el desayuno gruñó Javier mientras caminaba en la cocina para preparar algo de cereal. Palmeó a Lena en la parte trasera de su cabeza al caminar por su lado, como de costumbre. Todos nos reímos y Lena se paró detrás de mí, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura, apoyando su cabeza en mi hombro. Gracias, Javier. Sé que dijiste que me mantuviera alejada, pero… Lena dejó quelas palabras quedaran en el aire, mirando a mi hermano con agradecimiento. Lo que sea, Lena. Estamos bien. Solo no nos hagas tener un problema, ¿de acuerdo? respondió Javier, sonriendo amigablemente. Los brazos de Lena se apretaron a mí alrededor.
No lo haré. Besó mi hombro ligeramente y Javier fingió náuseas, haciéndome reír. Bueno vamos entonces, tortolitas, supongo que necesitan llegar un poco más temprano a la escuela para poder anunciarlo juntas afirmó Javier, poniendo los ojos en blanco. Lena rio y asintió. Jadeé y sacudí la cabeza fieramente. ¡Imposible! No podemos hacer eso dije, mirando a Lena. Lució realmente herida por alguna razón. ¿Por qué no? preguntó, tomando mi mano y mirándome confundida. Miré a Javier; a él realmente no le iba a gustar esto. Eh, bueno, tengo una especie de apuesta. La siguiente en acostarse contigo ganará total. Realmente necesito el dinero.  Miré a Lena incómodamente, pero sólo empezó a reír histéricamente. Javier  casi se ahogó con su bebida. ¡Imposible! ¡No puedes hacer eso! gritó, sacudiendo la cabeza violentamente. No quiero saber que ustedes dos están teniendo sexo. ¡No lo quiero! Me reí con su enojada y disgustada cara. Javier, no estamos teniendo sexo. Me encogí de hombros, haciendo relajar su cara un poco. Pero cuando lo hagamos, definitivamente quiero ganar la apuesta. No la ganaré si las personas saben que ya soy su novia. Miré a Lena, insegura de si estaría de acuerdo con esto o no. Ángel, no quiero que estés conmigo por alguna apuesta. Frunció el ceño, luciendo un poco herida. Le sonreí seductoramente.
¿Crees que esa es la razón por la que voy a querer tener sexo contigo? Confía en mí, chica amante; no será por el dinero, eso es sólo una ventaja de más. Se inclinó adelante y puso su boca junto a mi oreja. ¿Así que cuál será la razón? susurró, enviando un escalofrío por mi columna vertebral. Me mordí el labio. Hmm, no estoy segura pero tendrá algo que ver con que me ruegues de rodillas bromeé, sonriéndole con suficiencia. Se rio y me besó, empujándome cerca de su cuerpo, enviando olas de deseo por mí torrente sanguíneo. Se apartó para mirarme, la lujuria escrita con claridad a través de su rostro. Te rogaría felizmente justo ahora, sabes. Palmeé su pecho y di un paso atrás antes de que la arrastrara de vuelta a mi habitación y rompiera sus sexys jeans y los botones de su camisa negra para ver su impecable cuerpo. Oh, eso lo sé, chica amante. Me reí, intentando atrapar mi respiración. Miré Javier, que estaba mirándonos fijamente con los ojos muy abiertos, su boca abierta con sorpresa. Chicas, en serio no puedo soportar estas demostraciones de afecto dijo, haciendo una mueca y sacudiendo la cabeza. Está bien, las demostraciones terminaron. Sólo creo que deberíamos mantener esto en secreto por un tiempo. ¿Por qué no conseguir algo de dinero por hacer algo que eventualmente sucedería, de todas maneras? Así es como yo lo veo dije, encogiéndome de hombros. Lena y Javier se miraron uno al otro.
Supongo. Pero, ¿podrás ganas? Quiero decir, ¿la apuesta tenía algo que ver con hacerme terminar con mi novia o algo así? preguntó Lena, frunciendo el ceño. Me reí tontamente y sacudí la cabeza. Nop, me aseguré de eso. Definitivamente sólo se trata de la siguiente que te coja, como tan elocuentemente lo dijeron. Lena sacudió la cabeza, luciendo un poco disgustada. No puedo creer que las chicas hagan ese tipo de cosas. Javier río. ¿Saben qué? Creo que puede que sea el siguiente en anunciar que tengo una novia. Entonces puedo sólo escoger a alguien y podemos dividir el dinero dijo brillantemente, como si hablara en serio. Lena tomó mi mano y me empujó hacia la puerta. Vamos, lleguemos a la escuela antes de que tu hermano tenga otra idea brillante. Rio, sacudiendo su cabeza hacia Javier. Lena me guiñó un ojo por el espejo mientras entrabábamos al estacionamiento. Había más chicas de lo normal esperándolos. Todas fueron directamente a ella tan pronto como su puerta fue abierta. Jessy, como de costumbre, estaba al frente. Me reí. Buena suerte, novia me burlé, guiñándole mientras me alejaba, balanceando mi trasero a propósito. Sabía que estaba observándome. Cuando llegué a la puerta miré atrás sobre mi hombro para verla empujar los brazos de una chica lejos de ella, una expresión de mal gusto en su cara. Debió haber tenido a veinte cinco chicas rodeándola, lucía verdaderamente enojada. Me reí y fui a encontrar a mis amigos; como de costumbre, estaban por los casilleros. Hola, chicos dije alegremente, cuando los alcancé.
¡Guao, alguien está de buen humor hoy! ¿Alguna razón en particular? preguntó Saúl, luciendo confundido por mi rostro feliz. Nop, ninguna razón en particular. Sólo vi a Lena ser acosada por cerca de veinte y cinco chicas. Se ve verdaderamente irritada por eso, fue muy gracioso expliqué, sonriendo salvajemente. Justo entonces, ella caminó más allá de mí con Javier. Tenía a una chica coqueteándole a cada lado, y aproximadamente otras diez caminando detrás de ella. Rompí en carcajadas y me lanzó una oscura mirada, haciéndome reír más fuerte. No me sorprende que tenga a todas esas chicas detrás de ella. ¿Sabes en cuanto está la apuesta ahora?  Preguntó Karla, sonriéndome con suficiencia .Asentí. Sí, lo sé. Silvia me dijo que está como en dos mil ochocientos dólares o algo así. No lo puedo creer.  Sacudí la cabeza desaprobadoramente, e intenté no imaginar lo que se sentiría ganar esa cantidad de dinero. Karla, Silvia y Saúl intercambiaron una mirada, antes de romper en risas. No, ese era el total de ayer. Hoy está a cerca de cuatro mil doscientos  dijo Karla. Sentí el color drenarse de mi cara mientras mi corazón se hundía. ¡Santo cielo! Eso es como, ¡oh, Dios, ni siquiera puedo definirlo! ¡Son como doscientas chicas, todas queriendo acostarse con mi chica! ¡Oh Dios mío! ¿En serio?  Pregunté mientras tragaba el nudo que rápidamente estaba formándose en mi garganta. La idea de todas esas chicas lanzándose a sí mismas hacia mi chica, literalmente me hizo sentir un poco enferma. Karla asintió y parecía un poco comprensiva; como si supiera lo que yo estaba pensando. Silvia  y Saúl sólo parecían emocionados porque obviamente no tenían ni idea de que yo estaba con Lena. Afortunadamente, la campana sonó, así que todos no dirigimos a clases.
A la hora de comer comenzaría a hacer mí jugada por Lena. La gente necesitaba ver que al menos lo estaba intentando. No podía sólo anunciar que había follado con ella, así que necesitaba que la gente me viera haciendo el esfuerzo. No lo había hablado con Lena, pero un pequeño coqueteo inofensivo en el almuerzo no debería ser tan difícil. Mientras llevaba mi bandeja de comida a través de la cafetería a nuestra mesa habitual, me volteé hacia mis amigos. Chicos, voy a hacer mi jugada por Lena  para la apuesta. Sentémonos con mi hermano hoy, ¿sí? Karla me dio una mirada de complicidad y me guiñó el ojo y nos dirigimos hacia la mesa de los atletas. La mesa de los atletas estaba casi llena de chicas, todas ellas coqueteando desvergonzadamente con Lena. Sonreí ante su expresión; parecía incluso más enfadada ahora que antes. Miré a la chica sentada al lado de Lena; ella había terminado su almuerzo y estaba mirándola fijamente, con una expresión coqueta en su rostro. Oye, Sandra. Escuché que alguien golpeó tu auto en el estacionamiento, ¿fue mucho el daño?  Pregunté inocentemente. Ella jadeó y se puso de pie de un salto. ¡Mierda! ¡Es el auto de mi mamá! gritó, mientras se volteaba y echaba a correr. Escuché a mis amigos echarse a reír detrás de mí mientras se sentaban en la parte más alejada de la mesa. Hola, Lena.  Le sonreí mientras me dejaba caer en la silla al lado de ella. Hola, Ángel respondió, sonriéndome. Miré alrededor para ver si estaba recibiendo miradas mortales de todas las chicas cerca, obviamente porque ya me había ganado una sonrisa. ¿Alguien golpeó el auto de Sandra? preguntó, comiéndose su sándwich de atún.
Me encogí de hombros y sacudí la cabeza. Nah. Sólo lo dije porque quería sentarme aquí. Se echó a reír. Sabía que me deseabas bromeó, guiñándome un ojo. Bueno, quién no lo hace respondí, sonriendo y mirando alrededor de la mesa a las chicas que estaban tratando de matarme con los ojos. Agarré mi botella de agua y fingí tratar de abrirla. Lena ¿puedes abrirla por mí? pregunté, haciendo pucheros ligeramente. Ángel, si sigues haciendo pucheros, el viento cambiará y te quedarás atorada así bromeó, sonriendo y quitándome la botella. La abrió fácilmente y me la pasó de nuevo. Gracias. Sonreí, haciendo caso omiso de su comentario. Vaya, nunca me di cuenta lo fuerte que eres. Debes ejercitarte un montón, ¿eh? ronroneé, deslizando mi dedo hacia abajo por sus pechos, mordiéndome el labio seductoramente. Me miró con lujuria, con los ojos fijos en mi boca. Sólo a partir de la expresión de dolor en su rostro, podía decir que quería darme un beso. Ella no respondió. ¿Entonces? ¿Te ejercitas mucho? Porque debes hacerlo, quiero decir, tu cuerpo es, mmm… Mi voz se desvaneció, y lo examiné lentamente. Tragó. Er, supongo, sí un poco murmuró, todavía mirándome un poco sorprendida y desconcertada. No quería que esto llegara demasiado lejos, por el momento sólo estaba estableciendo el escenario para mi victoria. Rompí el contacto visual y comencé a comerme mi comida, lentamente, dejando que el tenedor se quedara en mi boca más tiempo del necesario. Oh Dios gemí, cerrando los ojos mientras masticaba lentamente. Esto está tan bueno jadeé. Lo escuché gemir en voz baja a mi lado y supe que mis ruidos sexuales estaban llegándole. La miré. Lena, deberías probar esto ronroneé seductoramente. Ella tenía una expresión adolorida en su rostro mientras me miraba fijamente con la boca ligeramente abierta. Sacudió la cabeza un poco, como si estuviera tratando de alejar un pensamiento y yo me tragué una risita. Oh mierda, iba a hacerme pagar por esto más tarde. Er, OK sí dijo. Sonreí y agarré un tenedor lleno de mi pasta y lo guie hacia su boca para alimentarla. Un pedacito de pasta cayó del tenedor a sus pantalones vaqueros. ¡Oops, lo siento tanto! Hice una mueca, mirándola a modo de disculpa. No te preocupes por eso, Ángel. Me sonrió y lo sacudió con su mano. OK, ¡podía hacer que esto funcionara a mi favor! Agarré una servilleta y le limpié los pantalones vaqueros con ella. Era a medio muslo así que me aseguré de limpiar sólo un poco más arriba, mientras lo miraba a través de mis pestañas. La escuché tragar audiblemente. Ahí. Listo coqueteé. Er… Gracias murmuró, cerrando los ojos y suspirando. Sonreí triunfalmente. ¡Ja! ¡Tomen eso, chicas! Miré alrededor de la mesa para ver si todas estaban mirándome. Ya sean expresiones sorprendidas o enojadas estaban pegadas a cada rostro femenino. Solté una risita, y le guiñé el ojo a Jessy quien se había vuelto roja por el enfado. Mejor me voy. Tengo que hablar con la Sra. Francis acerca de mi proyecto científico dije, levantándome y sonriendo de oreja a oreja. Lena agarró mi mano y me jaló de nuevo hacia el asiento. ¿Qué fue eso? preguntó, luciendo ligeramente confundida .Me encogí de hombros y le sonreí.

¿No tengo permitido ser amigable contigo, Lena? Quiero decir, eres la mejor amiga de mi hermano después de todo. Siempre estás pasando el rato en mi casa así que sólo pensé que debería ser cortés. Cortés, claro contestó, sonriéndome. Le lancé un guiño y me levanté para ir con mis amigos. Cuando pasaba junto a Jessy y las porristas me incliné hacia abajo y le susurré al oído. Supera eso me burlé, partiéndome el culo de la risa. Agarré la mano de Karla, haciéndola caminar un poco por delante de Silvia y Saúl quienes estaban conversando algo sobre una galería de arte a la que Silvia quería ir el fin de semana. Silvia estaba un poco chiflada por el arte... Agarré todos los libros que necesitaba para la tarde, metiéndolos en mi bolso. Sólo necesito decirle a Javier que lo veré en casa. Te veré en clases expliqué, volteando en dirección al casillero de Javier. Divisé a Javier y a Lena conversando con algunos de sus otros amigos del equipo. Hola, chicos canturreé a medida que me acercaba a ellos. Todos me miraron, sabía que le gustaba a algunos de los chicos y chicas del equipo; era obvio por la forma en que me miraban fijamente. Sin embargo nunca ninguno hacía un movimiento… eso probablemente era obra de Javier. Hola, Aleja. ¿Cómo estás? preguntó Camila, examinándome lentamente. Bien gracias, ¿y tú? Pregunté educadamente. Mucho mejor por verte respondió, sonriéndome. Javier le dio un puñetazo en el brazo, haciéndome reír. Amiga, ¡hermana menor! chilló furiosamente. Javier, sólo quería decirte que no iré a casa contigo esta noche. Karla necesita que vaya con ella a hacer algo después de la escuela. Simplemente te veré en casa más tarde dije, sonriendo. Pude ver a Lena frunciendo el ceño luciendo un poco decepcionada. Bueno, tengo trabajo esta noche, así que habría sido Lena quien te llevara a casa de todas formas respondió Javier, encogiéndose de hombros casualmente. Miré a Lena y sonreí. Cierto, sí, lo olvidé. Bueno, lamento perderme eso. Ella me regresó la sonrisa y mi corazón casi se detuvo porque era tan guapa. Me giré para irme caminando antes de detenerme de nuevo, con una idea formándose en mi cabeza. Volteé de nuevo hacia ella  y la miré, burlonamente. Oh, por cierto, Lena, el bote va por más de cuatro mil dólares ahora. Eso son más de doscientas chicas. Sus ojos se ensancharon. No me jodas, ¿en serio? preguntó, luciendo sorprendida, y francamente, un poco asustada. Javier estaba partiéndose de la risa, y los otros chicos a nuestro alrededor estaban mirándonos como si nos hubiésemos vuelto locos. En serio confirmé, guiñándole un ojo a Lena y y me marche con Karla.
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4 comentarios:

  1. M encanta esta historia!!!

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  2. uf que emocionante ... tu otra historia también esta genial.... gracias... escribes muy bien....

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  3. Me late q la apuesta no terminara bien

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