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Danza entre Lobos - Cristalsif - 27

Danza Entre Lobos

Capítulo 27

Simarik II

La oscuridad aliada de la noche llegó al firmamento y la celebración dio inicio en las afueras del castillo de la familia Kruger, era una fiesta privada, reducida a solo la familia y sus más cercanos, por ello no era reconocida en el poblado de Fukka, esto la hacía tan especial. Afuera, en la inmensidad del jardín había un grupo de nacidos en Argos, tocando sus tambores, flautas y liras, llamaban con sus ritmos inusuales, más festivos y sugerentes a los que todavía aguardaban en el castillo. Casi todos estaban fuera, tomando néctar, una bebida selecta, preparada con flores únicas del desierto y cactus dulces, fermentada bajo la arena ardiente a bastantes metros de profundidad, era sin lugar a dudas de un gusto exquisito al paladar.


Se hizo el silencio en el momento en que cuatro mujeres llegaron cerca de la inmensa fogata, alrededor de la cual danzaban ya algunos sirvientes, interrumpida la música todos miraron en la misma dirección, las damas lucían atuendo propios de argos, faldas de mediana altura, con vértices en el dobladillo de la tela, por la que se veía una porción de la piel de sus piernas, así la prenda estaba sujeta con cinturones de cuero, sandalias a juego y sus pechos apenas cubiertos por entramadas telas, cruzadas en la espalda y el cuello, a juego contaban con brazaletes y collares con incrustaciones alusivas al color de los ojos de cada una, salvo por Natsuki, que siempre usaba sus zafiros encantados, esa noche incluso el que se alojaba en su cuello, pero con un gargantilla más delicada. La piel se miraba perfecta a la luz del fuego y la luna brillante en el firmamento, esa era en verdad bastante piel a la vista, mucha más de la acostumbrada por los cánones de Fukka, al punto en el que ningún sirviente o persona pudo quitarles los ojos de encima. Si bien todas las mujeres usaban atuendos del desierto en el solsticio de verano durante aquel corto carnaval de carácter privado, reconociendo el paso de la primavera al otoño, nadie cuestionaría que a esas cuatro damas, aquellas ropas se les observarían mejor que bien.

Ninguna había usado atuendos tan arrebatadores en su vida, si bien Natsuki y Nina eran participes de aquella fiesta cada año, habían elegido en cada ocasión guardar el recato con ropas árganas para varones, mucho más cubiertas. Pero ese año en particular, Shizuru había sido de lo más convincente sobre la igualdad y es que para que negarlo, ver la piel de Natsuki de una forma tan directa se antojaba un bocado a la vista, había tocado cada parte de su cuerpo en el secreto de la noche y con los ojos vendados, nada más verla noto lo atlética que era la lobuna... lo que no esperó la castaña, es que las dos serían objeto de tanta admiración, o que las máscaras en sus rostros causaran tanta curiosidad, pues esperaba que eso estuvieran viendo los caballeros y no ligeramente más abajo, pues de otro modo correría la sangre. Nina no lo pasaba mejor, dispuso tales ropas solo por ver la gloriosa semi-desnudez de la rubia, cosa que no vería en ningún otro momento posible, pues no aspiraba tanta suerte, pero si que se estaba lamentando de la forma en la que devoraban a la doncella con la vista, mas ella misma no se percataba cuanto miraban demás otros ojos miel en su propia piel. Erstin por su parte, estaba ligeramente abochornada, pero disfrutaba de ese extraño halo de protección que le otorgaba Nina sujetando su mano con firmeza, ella no podía ver nada más, teniendo en cuenta que estaba absorta en la contemplación de la figura de la pelinegra de menor edad, nunca espero ni en sus sueños más osadas contemplar tanta belleza.

Lord Kruger carraspeó la garganta con un tono casi gutural, con ello atrajo pronto la atención indeseada de las gentes sobre él. –Aquel que continúe mirando de forma tan inapropiada a mi hija, mi nuera, mi sobrina y mi apadrinada, perderá la cabeza esta noche ¿Estamos de acuerdo? ¿Bien? Sigan tomando entonces- O a más de uno le cortaría la cabeza su mujer. –¡Que suene la música!- Era necesaria la aclaración o el Duque estaba seguro de que su hija mataría a alguien a lo largo de la noche, si es que su paciencia durara mucho, ya se la notaba con ojos asesinos.

Los artistas comenzaron a tocar nuevamente y la tensión se dispersó, todo aquel que apreciara su vida miro a otra parte, y preferiblemente a sus esposas para no perder otra cosa esa noche. Nina, Erstin, Natsuki y Shizuru se apresuraron a llegar junto a Takeru, quien no tardó en facilitarles una manta para cubrir sus espaldas del frio. Esperaba que el néctar hiciera efecto, dicha bebida fue entregada a las doncellas, para que tomaran algo de temperatura.

El néctar surco en pequeños trago las gargantas de las féminas, que después del primer vaso no sentían ya el fresco de la noche llena de estrellas en el firmamento. Las tibias manos de Shizuru y Natsuki estaban unidas, con su dedo pulgar, la lobuna acariciaba el anular de la castaña, allí donde el anillo de su matrimonio estaba. La Fujino por su parte sentía con profundidad la caricia de su esposa, pero disimulaba el estremecimiento que su contacto le causaba mientras Takeru relataba para ella las hazañas de su juventud, narraba entre tantas otras cosas la fortuna que tuvo al encontrar a una mujer como Saeko para ser su esposa.

-Yo era apenas un muchacho cuando la conocí, les parecerá absurdo pero la encontré en el río con las otras mujeres lavando algunas prendas de vestir, muy seguramente las de su padre... pero yo pensé que una doncella tan hermosa como ella ya estaría casada y que aquellas prendas, serían de su esposo... a pesar de eso me quedé a mirarla, olvidándome completamente de la razón por la que fui a aquel lugar... contemplar algo tan hermoso, siendo tan poco agraciado me recordaba entonces la posición en la que me encontraba, ella era entonces inalcanzable, pese a todo ello se convirtió en un ritual, ese mismo día cada semana me escapaba de todo para volver a verla... tras una roca, en un árbol... tantos escondites para contemplarla en la distancia- El hombre suspiró como un jovencito, de suspiro enamorado a sonrojo por las miradas curiosas de las chicas, luego sonrió y continuó. –y así fue hasta el día en que caí del árbol en el que estuve trepado para mirarla, la rama se rompió por mi peso, siempre he sido alguien de huesos grandes-

-Y peludo...- Añadió Natsuki mientras Takeru asentía mecánicamente, más que adentrado en sus memorias, ello hasta que notó cuan burlesco era el comentario de su hija.

-Oye túuuu... más respeto, soy tu padre- La señaló con su dedo acusador y Shizuru ya notaba un par de similitudes entre el padre y la hija.

-¿Entonces que pasó mi Lord?- Se atrevió a preguntar Shizuru presa de la curiosidad.

Takeru miró a la castaña a los ojos, allí donde sus iris rubí brillaban alegres como los de una niña, pero tan maduros como los de una mujer, entonces sonrió en respuesta. -Caí con rama y todo al río, después de resbalar por la cuesta entre barro y piedras. Ella escuchó el estruendo en el agua, al principio se asustó, luego tras notar que alguien había caído con tan poca gracia en la corriente cristalina y que no podría salir de ahí solo, se preocupó y acudió a mi lado para sacarme, pues una de las piezas de metal de mi indumentaria se había atascado entre las piedras, dificultándome salir por mi propio pie- El hombre levantó los hombros abochornado. –Habrá sido un poco truhan de mi parte, pero me fingí inconsciente... y ella me llevó a la orilla-

-Si... casi haces herniar a mi madre- Increpó Natsuki levantando una ceja y tomando un sorbo de su copa... esa historia no la había oído antes o ¿Tal vez su madre solo había mencionado los detalles posteriores al compromiso? En respuesta Shizuru le dio un gentil empujón de hombros a Natsuki. –Pero es verdad Zuru, no sabes lo que pesa...-

-Entonces pesaba menos... cof cof...- Se aclaró la garganta el mayor. –Ella supuso que me había ahogado o al menos tragado un tanto de agua y con sus castos labios le dio aire a mi aire, pulso a mis latidos, vida a la mía- Añadió con ensoñación, como delataba que a pesar de su partida aun continuaba enamorado el corazón de Takeru, Shizuru suspiró con ternura, padre e hija eran iguales, o bien eso pensó hasta oír una reclamación sonora.

-¿Quéee?- Los ojos esmeralda se abrían como platos mientras la bella de Tsu reía discretamente bajo su mano. -¿Cómo no se me ocurrió a mí?- Reclamó Natsuki con una mirada al cielo estrellado.

-¿Ara? ¿Natsuki quiere aprovecharse de mí de una forma tan tramada?- Shizuru volvió la vista hacia el mayor. –No lo digo por usted Takeru-sama-

-No temas Shizuru, si yo me sé alegremente culpable... pero Natsuki esta en problemas- El lobuno soltó una carcajada larga y sonora al ver la cara de su hija en quien se olvidaba el desliz.

-Pe... pero no es justo- Realizó un mohín de lo más tierno. –Mejor sigue contando padre- Musitó frunciendo el ceño en plan de amenaza al mayor, luego volvió sus labios cerca del oído de Shizuru. –Yo me condenaría mil veces por develar los secretos de tus labios, una travesura sería poco... si es por ti- Susurró suave antes de prestar atención nuevamente al mayor, mientras Shizuru abría sus ojos sorprendida y se sonrojaba violentamente, sus manos se juntaron y ambas bebieron el néctar de sus copas, intentando apagar la sed ansiosa de un beso.

-En cuanto aquel bello simarik concluyó, nuestras miradas se cruzaron y yo supe que ella debía ser la mujer para mí... sería mi esposa, eso me juré- Takeru levantó su puño en señal de lucha, ocasionando nuevamente risas entre las reunidas. -Luego, el destino quiso apiadarse de mí, porque su rescate ha costado toda la ropa de su padre... se la llevó la corriente cuando ella me sacaba del agua, fue así como supe que no estaba casada y volví a respirar... fue bueno ofrecerme a pagar los perjuicios causados y escoltarla a su morada, esa fue la excusa perfecta pues desde entonces me esforcé por cortejar a la hermosa Saeko- Takeru sonrió y se puso de pie para ir por otro jarrón de néctar, además de regalar algo de espacio a las damas.

Una vez a solas Shizuru preguntó por una palabra que no entendió. -Natsuki... ¿Qué significa Simarik?- La aludida se disponía a responder cuando otra voz se adelantó.

-Significa beso que da aliento de vida-  Se escuchó una voz fémina.

La castaña sentada sobre un mullido cojín, no tardó en levantar la mirada con el animo de escrutar a la intrusa, topándose entonces con una doncella árgana de piel morena, broncínea por el sol, cortos cabellos negros y una mirada picaresca de don juan, tenía el vientre expuesto a la luz de la fogata en el que colgaba un anillo adherido a la delicada piel de su ombligo y de él se desprendía una cadena que subía hasta su cuello haciendo las formas de un curioso collar, de su pecho prendían telas adornadas con hilos dorados, considerables brazales en sus manos y brazos, sus piernas estaban a la vista con los mismos vértices que ellas en sus faldas, ornamentos en sus tobillos, así como sandalias de cuero en sus pies con joyas incrustadas.

-¡Chie!- Se adelantó otra voz, era otra mujer luciendo atuendos similares, si bien parecía originaria de Windbloom por el tono azul de sus ojos y su piel clara, contaba ya con el mismo acento que la originaria de Argos. –No es apropiado importunar a una pareja tan dulce- La mujer de castaños y largos cabellos lacios, sujetó la mano de la que a todas luces era su pareja y la increpaba con ademanes que solo ellas conocían.

-Chie... Aoi... ¡Que alegría verlas!- Natsuki se levantó de su asiento junto a Shizuru y pronto fue envuelta por un abrazo grupal, ante la extrañeza de la castaña que recordaba con molestia haber escuchado aquel nombre en otra parte.

-Como has crecido pequeña Natsuki- Sonrió la morena de mirada granate. –¿No vas a presentar a la hermosa mujer que yacía contigo?- Centró sus ojos en la dama de Tsu, que no escondía un mal mirar para Chie.

Natsuki se apartó sin notar nada de lo que pasaba. –Disculpen mis malos modales...- Se acercó a Shizuru, tomó su mano con toda delicadeza para ayudarla a ponerse de pie, ante el gesto la castaña no pudo más que hacer caso de su amada lobuna, yació pronto de pie. –Ella es Shizuru Fujino di Kruger, condesa de Fukka... mi querida esposa-

-¿Tanta ceremonia para decir que es tu esposa?- Chie negaba con la cabeza y una sonrisa divertida, la cara sonrojada de Natsuki era un poema. –Encantadas de conocerte al fin, nosotras somos Chie Zanada y Aoi Senou, venimos a Fukka cada año para animar un poco esta fiesta... así que conocemos a Natsuki desde que usaba pañales-

-¡No tenías que ser tan especifica!- Se quejaba la pelinegra, no le había abochornado su padre con aquellas historias de pequeña o los atuendos ridículos, ¿Para que si lo hiciera una amiga? –Calla esos ojos Zanada, es una pequeña advertencia- Fruncía el ceño.

-Ara ara... no es como que Natsuki pueda esconder muchas cosas de mí... no debe preocuparse pues era un bebe realmente hermoso- Musitó Shizuru para tranquilidad de la pelinegra.

Chie observó con asombro como con tan poco la dama Fujino calmaba los ímpetus de su amiga, siempre rebelde y cascarrabias. Cruzaron miradas entre ella y Aoi, querían estar seguras de algo, de otro modo no podría continuar su caravana nómada con la tranquilidad de siempre. –¿Sería posible bailar una pieza con Natsuki? ¿Como en los viejos tiempos?- Inquirió Aoi.

La Kruger volvió las vista sobre Shizuru, esperando la silenciosa aceptación o negativa de su mujer y ello sorprendió todavía más al par, tenía que estar muy enamorada para ceder su libertad o así lo pensó Zanada. La castaña asintió sonriendo, sabiendo que todo estaba tramado y que Chie solo buscaba cruzar algunas palabras con ella, era prudente conocer a la nueva y extraña amiga de su esposa, eso nunca estaba demás, aunque dentro de sí, algo le informaba que la mujer era confiable pero ya no estaba tan segura de ello, teniendo en cuenta que le brindo demasiada confianza en su momento a Margueritte. –Gracias ángel mío- Musitó Natsuki dando un beso a la mejilla de Shizuru, una sonrisa ligeramente atontada y Aoi ya la jalaba hacia las cercanías de la impresionante fogata donde las liras y tambores retumbaban con ritmos originarios de argos.

-Puede tomar asiento si lo desea Zanada-san- Shizuru hizo el ademán de brindarle espacio a la de morena piel.

Ambas yacieron una junto a la otra mientras observaban a sus parejas danzar con pasos sincrónicos, era sorprendente para la castaña notar que su mujer bailaba mejor que bien los ritmos de Argos, era una coreografía bastante más movida que la que estaba acostumbrada a ver, tenían movimientos de manos y piernas muy vistosos.

-¿Gusta probar uno de nuestros platos típicos?- Preguntó Chie, la aludida simplemente asintió y la morena dio un par de palmadas al aire, entonces un sequito de hombres con ropas arabescas no tardó en movilizar una mesa frente a las dos. 

Shizuru quedó bastante impresionada pero no se permitió delatarlo, ahora en verdad comenzaba a cuestionarse quien era la joven Zanada. Le fueron servidos un par de manjares sobre una platilla pequeña, pero bellamente decorada.

-Es libre de preguntar lo que desee, Sharame, me parece que debemos aprovechar la oportunidad en ausencia de nuestras esposas- Chie procuró un bocado de los jugosos pero pequeños frutos, cuyo sabor dulce acompañaba bien la carne de Zas que consumía con las manos, era esa un ave exótica del desierto bastante difícil de casar pero con el sabor más exquisito en su carne.

-Antes que nada ¿Qué significa Sharame?- Increpó la castaña molesta por no comprender el significado de la palabra, pero sonriente por fuera.

-‘Sharame’ significa hermosa doncella en Argita, que es nuestro lenguaje natal- Aclaró Chie sonriendo y disfrutando del pudoroso sonrojo que acudió a las mejillas de Shizuru.

La castaña se repuso prontamente del inapropiado comentario. -Pese a todo se comunica bastante bien en nuestro lenguaje, ha pasado mucho tiempo lejos de su hogar ¿No es así?-

-Es un placer conocer a una persona tan aguda como Fujino-san- Dijo formalmente la morena. –Me parece que es la persona adecuada para Natsuki-Kaira... y antes de que lo pregunte, Kaira significa hermana, del vinculo no consanguíneo, es una expresión de amor fraterno-

-¿Entonces afirma sentir amor fraterno por mi esposa?- Shizuru miró con interés a Chie, ella estaba siendo sincera, podía estar segura de ello con solo mirar en sus ojos seductores.

-Así es, la he conocido desde que éramos pequeñas y ella solo un bebe, mi padre y Takeru-sama son amigos de su juventud... nosotros también lo somos por lazos que no son explicables en su lenguaje... lo llamamos Kimaru- Musitó al final sonriendo la árgana.

-¿Qué significa eso Zanada-san?-

-Significa que debes cuidar de mi apreciada Kaira o mi venganza sobre ti será terrible- La bella de Tsu abrió grandemente sus ojos rubí ante la amenaza musitada, pero la risa de Chie le dejo aun más perpleja. –Solo en tus manos veo posible su felicidad, sin embargo hay dudas sembradas en su camino ¿No es así?-

-¿Cómo puede afirmar tal cosa?- Shizuru comenzaba a impacientarse, ¿No estaba tardando demasiado la danza de su esposa o era que realmente quería apartarse ya de Chie Zanada?

-Por la forma en que me ha mirado Condesa Di Kruger... solo una espina de duda podría procurar una mirada así- Chie bebió con beneplácito de su copa hasta el final, pues a diferencia de Shizuru o Natsuki, ella estaba acostumbrada al contenido etílico del Nectar de Sarabi. Nombre del licor y del lugar del que provenía, pues solo allí crecían los cactus dulces.

-Es su nombre memoria ingrata para mí... no confío en usted si es lo que desea saber- Afirmó ya sin tapujos Shizuru, intentando dar una mordida a la carne para no obtener algún mal del estomago a causa de su encono con la mujer junto a ella.

-¿A que se debe? No me ha conocido para afirmar la maldad o el bien de mi actuar... ¿Por qué me juzga de esa manera? Merezco saber que ha mancillado el honor de mi nombre- Chie se miró por primera vez seria, su faz siempre sonriente solo quedaba en el recuerdo ¿Quién había osado injuriar su nombre?

-Es usted amiga de mi esposa y yo seré cortés con usted, pero no puedo estar de acuerdo cuando su nombre ha sido mencionado para... para cubrir actos dolosos a nuestra unión- Shizuru no quería afirmar que su esposa hubiese sido infiel, porque sería como no haber perdonado sinceramente la falta, pero ciertamente teniendo a una cómplice de aquello frente a ella, quería asegurarse de no contar ya con una piedra más en su matrimonio.

-Eso es imposible Sharame, nosotras solo podemos vernos una vez al año debido a nuestras ocupaciones, no faltaría jamás a su unión... si es que mi amor esta con la doncella de fuego, mi Aoi- Ahora en verdad parecía abrumada y sorprendida Chie, ella jamás faltaría a su esposa, aun si fuera un poco coqueta no sería ninguna para ella como lo era la dulce Senou, por otro lado Natsuki era su amiga, una criatura leal como pocas.

Shizuru notó la confusión de la mujer y su sincera contrariedad, sería mejor aclararlo todo de una buena vez. -No me refiero a que sea entre ustedes dos, lamentables palabras escuché sobre sus habladurías en los poblados de la zona, ponzoñoso e infame ha sido su decir acerca de las hazañas eróticas de mi esposa con otra mujer, da fe su testimonio de tal verdad y eso no es grato para mí... ¿Comprende ahora mi molestia?- La castaña miró intensamente a la pelinegra de Argos. –Pese a todo supo llegar mi perdón para ella y ella me ha entregado el suyo... pero no permito más palabras mordaces de su parte Zanada-san-

Chie abrió grandemente sus ojos incapaz de dar crédito a lo que escuchaba. Firme su mirada granate y su ceño pétreo como su expresión. -Podrá cortar mi lengua con mi propia cimitarra, si es que de mi boca brotara veneno semejante... no es verdad Sharame, ella no conoce a otra mujer que no sea usted... de ser el caso no sabrían sus ojos mirarla con tanto amor- Las palabras de Chie pronto quitaron veracidad a los decires que tanto hirieron el corazón de Shizuru un día y por ello Chie se sirvió finalizar con palabras contundentes. -Yo sería la primera en reclamar honor por una falta de tal calaña... me enfadaría con Natsuki-Kaira por un actuar como ese- Ceño fruncido y una mirada al grupo danzante, del cual las mujeres hacían imitación con movimientos alegres alrededor de la fogata. Zanada entrecerró los ojos, bebió un trago abundante y volvió sus ojos sobre la silenciosa Shizuru. -¿Quién ha osado afirmar tal cosa Sharame? No callé el nombre del infame que ha hecho rabiar a un Zanada de Argos-

-No recuerdo su nombre me temo- La castaña se abochornó profundamente, no recordaba haber escuchado el nombre de la mujer y ahora se miraban tan tontos sus celos, sin embargo ese rostro no podría olvidarlo jamás. –Tan solo sus ojos verdes, felinos, malevos, sus labios en un tono carmín con una sonrisa ladina, sus cabellos rojizos, era una chica de piel clara, tenía nuestra edad por lo que pude intuir, su figura en verdad nada tenía que ver con la de la servidumbre del castillo, era hermosa y es que en verdad no he vuelto a verla desde ese nefasto día-

-Julieth Nao-san...- La voz grave de Chie delataba conocer a la mujer que tanto mal había hecho a Shizuru.

La castaña recordó pronto a quien pertenecía ese nombre. -Pero ese... nombre-

-Es el nombre de la antigua prometida- Aclaró Chie esperando no ser indiscreta, sin embargo en una pareja no deberían existir secretos.

Shizuru asintió con expresión grave. –Una persona que deja atrás a otra no debería tener motivos para importunar su presente-

-Pero Nao es una mujer rencorosa y vengativa, has de tener cuidado Sharame- Chie apoyó su mano en el hombro de Shizuru y la miró con expresión grave en su faz. –Según supe y me condene Amaterasu si miento, ahora se encuentra en la compañía de un señor de Artai, uno poderoso que tiene considerables motivaciones para ver a la casa Kruger extinta... sean cuidadosas las dos, porque si Nao ha estado dentro de las puertas de este castillo, no ha sido con buenas intensiones-

-Eso lo sé... con sendas mentiras nos ha causado grandes dificultades- Se lamentó Shizuru con pena al notar cuan fácil le resultó engañarla, tan solo el collar conocería por la eternidad el misterio de cómo fue a parar en manos de aquella nefasta mujer. –Espero Zanada-san pueda disculpar mi necedad-

-Solo una mujer enamorada sentiría angustia por algo así... eso me hace feliz, porque ahora Natsuki-kaira ha encontrado a la mitad que le hacía falta... sin embargo, apresuremos nuestra entrada a la danza, ahora soy yo quien esta celosa- Dijo curiosamente sonriendo Chie, quien miraba cerca de la pira ardiente.

Shizuru siguió la mirada de la dama para encontrarse con el más inusual de los cuadros... su esposa, SU Natsuki danzaba al ritmo de una melodía árgana mucho más lenta y seductora, ese movimiento de cadera era perturbador, lo suficiente para agitar pulsaciones cardiacas a quien la mirase. Podía ver cada suave músculo tensarse en la danza erótica que la lobuna realizaba presa de algún embrujo, ese vientre peligroso cuyo vaivén sofisticado mataba todo posible pensamiento racional, sus piernas torneadas por las mil batallas enfrentadas, deslizarse sus pies sobre la tierra, ese pecho femenino moverse con las hondas del cuerpo entero y la barbilla tensa, deslizando hasta la punta una indiscreta perla de sudor... la piel parecía brillar junto al fuego de la pira.

-Atrapa a la criatura que es de tu propiedad...- Dijo Chie al oído de Shizuru quien paralizada no había podido ni reaccionar. –No sea que te la roben- Añadió para animar un poco más a la castaña.

Acto seguido Shizuru bebió de un solo trago su néctar y se apresuró con paso firme a llegar junto a Natsuki, aunque de paso firme nada tenía y temblaban como gelatina las piernas de la castaña, esta se acercó sigilosamente a la pelinegra por la espalda, gravo en su mente cada seductor movimiento y en cuanto escuchó el acorde perfecto de la lira, pegó su pecho a la piel de la espalda de Natsuki, con su cadera se ajusto a la otra en un movimiento suave y tan sugerente como los atisbados hasta el momento.

Olvidaron el mundo a su alrededor aunque el mundo no las olvidara a ellas, Natsuki no temió el contacto, ese aroma y esa piel la conocía mejor que a nada en el mundo, la lobuna se dedicó a disfrutar del contacto seductor que ejecutaba su esposa a sus espaldas, la había estado esperando, quería su atención y solo por motivo de sus actos de provocación lo logró. Claro que había sonreído al notar por fin la mirada carmín asediando su nuca y puede que algo más, deseaba para si a la posesiva mujer que se antojaba Shizuru en sus momentos más intensos. Rauda la joven bestia, que ya nada recordaba a la figura de un monstruo, sino la de una divina mujer, se dio la vuelta y llevó su mano a la cintura de la castaña, acariciándola sin dejar de moverse con un rompimiento de cadera lento, entre su vientre y su desliz estaba incitando a la mujer deseada con la curva prodigiosa de su danzar. La castaña ya no contaba con sus reservados pensamientos, producto del néctar o la locura que incitaba Natsuki, apegaba su figura prodigiosa a la piel, ambas se movían al compas de una honda en la que no era diferenciable donde iniciaba una y terminaba la otra. Las manos de Shizuru se deslizaban por los hombros de su esposa, hasta tomar sus manos, arqueó la espalda hacía atrás mientras Natsuki le daba soporte con las suyas sujetándola de la cadera y la cintura. Y tan solo al clímax de la tonada, la castaña luchó contra la gravedad para volver a la seguridad de los brazos de Natsuki, quien la cubrió del mundo antes de prodigarle un beso con sabor a fuego.

Shizuru se apartó, respirando con agitación, dos pasos de distancia, con los ojos puestos en la dama de azabache melena, posó sus propias manos a la altura de su vientre y comenzó a deslizar su cadera a un lado, para replicarlo en el sentido opuesto de una forma hipnótica, se movía de forma tan natural que el aliento robaba. Se agitaron los tambores y Natsuki no tardo en responder al gestó, tiraba rítmicamente sus brazos hacia atrás, tensaba los músculos de su pecho y su vientre, dando un extraño efecto de latido con repeticiones sincronizadas con la melodía, inclinaba su cuerpo a un lado y agitaba su pecho, para después repetir el movimientos en el sentido contrario y finalizaba con una honda desde la altura de su pecho pasando por su vientre hasta su cadera, la que replicaba los movimientos de Shizuru, mientras sus piernas se acariciaban con cada desliz de honda. Cada vez más cerca volvían a danzar como una mientras sus ojos no se despegaban de la otra y así fue hasta que el silencio llegó a los oídos de la multitud absorta en ellas.

-Creí que no vendrías- Susurró Natsuki tan cerca del oído de Shizuru, aun sujetándola por la cintura.

-No podría dejar sola a mi Natsuki... no con tantos lobos cerca- Añadío abrazándola posesivamente.

-Entonces ven conmigo...- La lobuna sujetó la mano de Shizuru y la jaló gentilmente, invitando a la castaña a seguirla con dirección de parajes desconocidos.

Por su parte unos ojos limón se miraban tan abiertos que amenazaban con salir de sus cuencas. –Era... es mujer... y que mujer- Susurraba un incrédulo Masashi Takeda, que había tenido y con tino la suerte de contemplar la danza sin igual de las dos doncellas de Fukka, presto considerable atención a Natsuki y sintió un hondo alivio al comprender que su amor por el guapo Duque era en verdad una absurda confusión ocasionada por su indumentaria habitual.

-¿Y hasta ahora lo notas?- Se cuestionaba un curioso rubio de ojos miel, que tenia un brazo sobre el hombro de su amigo, esperando actuar en el momento justo en el que Takeda fuera a desmayarse con la demostración artística de sus jóvenes amas. –No puede un hombre tener una cintura como esa, ni mucho menos una cadera con semejante curva y además su pecho nada tenía que ver con los pectorales... espera un momento ¿Te gustaba la Duquesa y pensabas que era hombre?-

-Nooo Tate... ¿Cómo crees? Solo se trata de una molesta confusión de tu parte-

-Si... claro- Pero ello no evitó que Yuichi apartara el brazo del moreno. –Creo que debemos aprovechar la fiesta y comer algo... eso se ve delicioso- Sacaba la excusa para dejar las cosas de ese nivel, las confusiones de identidad sexual de su amigo lo habían dejado ligeramente consternado, ya que por más que quisiera negarlo, el muchacho sintió aquellos prohibidos deseos por alguien a quien consideraron hombre un día.

-Y Natsuki-sama ¿a dónde habrá ido?- Miraba el ojiverde en todas direcciones, si tan solo la perdió de vista un momento.

-Son cosas que no nos conciernen... deja el asunto de este tamaño Masashi, o en verdad vas a meterte en problemas, Kruger-sama esta casada, eso debe ser suficiente para ti-

Takeda asintió con pesar, no estaba para competir con la diosa que fuera la bella de Tsu y estaba más que visto que la dama en verdad había hecho suyo el corazón de la joven bestia de Fukka. Los dos amigos se alejaron con dirección de la mesa de bocadillos y bebidas.

Por su parte otro par gozaba de la noche, Nina había disfrutado considerablemente de la compañía de Erstin, al punto de no percatarse ya de la danza erótica de su prima, en otro momento, en otro tiempo y con otro sentir seguramente habría devorado a la morena con la vista, pero esa noche tenía para sí todo cuanto deseaba y ello era, la dulce sonrisa de Erstin.

-¿Así que terminaste desperdigando los materiales de tu abuelo por tooodas partes?- Cuestionó Nina mientras escuchaba el ameno relato que Erstin hacia para ella.

-Si, realmente se molestó mucho, pero en cuanto vio lo que hice sobre la tela, no pudo estar molesto conmigo durante mucho tiempo, al final lo llevó a casa y lo colgó en la entrada de su pequeño taller, allí yace todavía...- La rubia sonreía amigablemente, no imaginaba que Nina fuese tan buena escuchando o que sus lindas expresiones pudieran variar tanto, pasaba de la preocupación a la risa por sus travesuras infantiles. –Bueno, desde entonces me llevó con él a la factoría metalúrgica de Fukka, esa que es propiedad de tu familia y así aprendí a moldear metales... soy una herrera de calidad, eso te lo aseguro-

Nina sonrió de la forma más natural en su nacarada faz, tomó las manos de Erstin entre las suyas y acarició gentilmente su palma con la yema de sus dedos, todo ello sin atisbar ni por un instante, que en la palma de la mano existen numerosas terminales nerviosa y que ello ponía en serios aprietos a la joven Ho, cuyo rostro se sonrojaba violentamente. –Aun así tus manos son suaves y delicadas- Con sus dedos continuó dibujando figuras imaginaria sobre la piel ahora temblorosa. –Pese a todo, ¿Eso no molesta al prometido de Erstin?- Nina no se percataba del extraño mirar de la dama rubia, cuyo rostro se contrajo en una mueca de molestia, no por el contacto divino y delicado que recibía, si no más bien por la sola inquietud de la dama Kuga.

-No tengo un prometido, así que no puede sentirse molesto por ello... pero si te aseguro que tengo un par de hermanos bastante persistentes sobre ese tema-

-Veo que no te agrada la idea- Nina sonreía sin esconder ni un poco su contento con la buena noticia, no es que tuviera intensiones de otro tipo ¿Verdad? Pero muy claro si lo tenía algo dentro de ella, que no tardó en sentir alivio ante la declaración de la joven Ho.

-Si puedo ser sincera al respecto, no deseo a un hombre para mí, no pretendo somoterme a la voluntad banal de alguien que solo espera algún comportamiento en particular de mi parte... yo...- El repentino envalentonamiento de la voz de Erstin se apagó lentamente y al final. –Yo... deseo- Posó su celeste mirar sobre Nina. –Yo deseo ser amada como soy, sin reproches ni juicios extraños acerca de mi labor.... pero eso puede ser muy poco atractivo para las personas- Bajó la vista abochornada.

Nina no tardó en acariciar la mejilla de la dama rubia, tan suave y gentil la caricia, como la que se deposita al pétalo de una flor. -No pensaría que fuera de una forma diferente, Erstin es en verdad especial y única... a mi me... me gusta tal y como es- Las dos doncellas se miraron a los ojos, esta vez el néctar de Sarabi hacía efecto en la siempre controlada personalidad de Nina, la morena no evitó mirar los labios de Erstin, como llamándolos, suplicando por una tenue caricia. La joven Ho se sintió hipnotizada por la bella mujer frente a ella, se acercó poco a poco, lentamente insegura, pero deseosa de acariciar al fin, los labios de ensueño de su querida ama. Fue una caricia, tan sutil y pequeña, apenas y posaron sus labios en la unión dulce de un Simarik.

-¿Puedo solicitar un baile a la dama?- Una voz masculina las importunó y con ello las dos chicas se apartaron de la proximidad de la otra, como si la piel quemara.

-No deseo bailar esta noche... Sergei- Respondió Nina más que molesta por la intromisión, no se esperaba la aparición del comandante de la guardia, cuyos ojos miel todavía delataban mirarla con cierto grado de lujuria. Por cierto no había visto tanto, desde ese angulo era improbable que él pudiera saber si ella y Erstin se habían besado, aunque con un beso tan fugaz ella no estaba segura si lo soñó.

-No deseo agraviar, sin embargo Lady Kuga se equivoca, a quien he solicitado la ocasión de una pieza musical, es a la señorita Ho- La sonrisa de Sergei no se hizo esperar ante la expresión contrariada de Nina, estaba claro que nadie esperaría que sus pretensiones de cortejo se alejaran de la que un día fue su prometida, pero de las circunstancias de su rompimiento Erstin nada conocía, así que cuidando sus modales no tubo más remedio que aceptar, a fin de cuentas era solo un baile, ya pronto podría volver junto a la cálida compañía de Nina. La mismísima rubia no estaba muy segura de lo acontecido, tal vez fuera otra de sus fantasías despierta, pero el tacto tibio en su boca todo lo desvirtuaba.

La morena no pudo más que guardar su frustración dentro de una sonrisa ligeramente forzada, aun si ayudo a Erstin a ponerse de pie, sintió una extraña sensación al desprenderse de su mano, como una aguja clavada en su estomago. ¿Eran celos lo que estaba sintiendo? Lo confirmó en cuanto Sergei deslizo su mano por la espalda de la dama hasta sujetarla por la cintura, todo se miraba absurdamente lento para Nina, cuyos indiscretos ojos no perdían de vista a la pareja. La dama Kuga tomó asiento nuevamente y sirvió un trago poco prudente de néctar en su copa, comió un bocado de carne de Zas y continuó vigilando la danza del par entre algunos sorbos de su copa.

Erstin tenía un muy buen movimiento de figura, su cadera se movía prodigiosamente y pese a ser su primera vez danzando ritmos de la tierra de Argos, se deslizaba de forma tan natural por la fuerza rítmica de los tambores, hasta deslumbrar con la luz del fuego en su piel. Sergei no dejó de maravillarse ante la soltura de la joven y por un momento demasiado interesado en el escote de la doncella, estuvo presto a olvidar sus primeras intensiones, sin embargo al mirar la cara de pocos amigos que delataba Nina al mirarlos, sintió el fuerte deseo de hacerla rabiar un poco más, después de todo, la joven Kuga había rechazado sus nupcias con el beneplácito de Lord Kruger.

Tanto tiempo de lealtad y paciencia, pero solo faltando unos meses para ver completo su más ferviente deseo, todo se había desecho entre sus dedos como la bruma más espesa. Claramente Takeru quiso desagraviarlo ofreciéndole la alternativa de otras doncellas y de ser intermediario en el cortejo de la que él quisiese para sí, pero ello no era consuelo para él, no había esperado tanto por nada y si entonces la dama no sería para él, ningún otro pretendiente tendría el privilegio de hacerla suya. Aunque Sergei no contó con la idea de que Nina mostrase interés por una mujer, tal parecía que aquel mal de la mente era una característica heredada o mucho había aprendido la más joven de su prima Natsuki. Así era que como las circunstancias lo insultaban doblemente, si su honor se rifara entre hombres, al son de las espadas demostraría a quien fuese que era el mejor para ella, ¿Pero qué hombre podría competir con la delicadeza y el suave arrullo de la voz de una mujer? Eran opuestos por naturaleza, debían completarse unos a otros, cualquier otra cosa era una abominación, o ello pensaba el rubio preso del desamor.

Si bien Sergei no dejó ver sus opuestas opiniones con respecto de Natsuki, se justificó a si mismo las circunstancias, desde su crianza como caballero, pasando por su valía como guerrera, hasta la maldición que era clara sobre eso y la Kruger no tendría jamás el amor de un hombre si es que por su aspecto pretendiese obtener uno, en cambio las doncellas son susceptibles desde el corazón y era indispensable que para lograr un final favorable, que el cortejo tuviera lugar con una dama, todo ello era comprensible para el rubio. Empero la bella Nina era tan dulce y suave como el pétalo de una rosa, una dama en toda la extensión de la palabra, conocedora de los buenos modos ¿Entonces como era posible que estuviese interesada en otra mujer? En la preciosa rubia que bailaba contenta frente a él, aun bajo esa nefasta circunstancia la hermosa Shizuru tenía la gracia de mil jazmines, la voz de un ruiseñor y el garbo de una reina ¿En que podía compararse la servil Erstin Ho?

-¿Lo ha pasado bien esta noche?- Se atrevió el rubio a preguntar.

-Ha sido una noche esplendida- Decía sonriente la joven Ho aun moviéndose al compas de los tambores y la lira. –¿Lo pasa usted bien Sergei-sama?-

-Su compañía agrada la velada- Dijo amablemente el aludido pero pronto cambio su expresión por otra mas sobria. –Sin embargo me preocupa la señorita Nina-

-¿Qué pasa con ella mi lord?- La evidente preocupación de la joven delató por completo su sentir por Nina y esto Sergei lo notó.

-¿No lo ve? Se ha rodeado solo de su presencia los últimos días, ella ha relegado a la señorita Sayers al olvido, la gentileza y la lastima puede confundirse muchas ocasiones- La forma de Sergei para referir las cosas hacía que Erstin dejara de bailar, incapaz de aceptar del todo el tascito mensaje en los decires de Sergei se quedó estática, y tal cosa sería sospechosa para una Nina a quien recientemente acompañara Arika.

El rubio la tomó por la cintura y la inclinó hacia abajo, soportando el peso de la espalda de la dama en su mano, luego volvió a subirla y abrazarla. –Una persona como usted no debería estar junto a Nina-sama, no consiento que alguien de tan baja ralea se le acerque, sus intensiones son claras para mí, procure no ser tan fácil o en verdad verá su virtud desecha por el juego de una aristócrata ¿Acaso ella compartiría con usted algo más que un juego? En cuanto complazca su desliz, no será nada Erstin-san- Musitó el capitán Wong en el oído de la jovencita, antes de separarse ligeramente de ella ara mirarla directamente a los ojos. –No es digna y lo sabe, no olvide su lugar jamás, ella nunca escogería a una muchacha sucia y desaliñada sobre un caballero que puede sembrar vida en sus entrañas, no se marchite esperando más señorita Ho... y recuerde, algún día me agradecerá haberle hecho saber la verdad a tiempo, así que sea prudente al despedirse, de otro modo solo causara más molestias y preocupaciones... esa es una manera muy lastimera de obtener el afecto de alguien- La música dejó de sonar, el rubio se apartó y posteriormente se inclinó con un gesto de venia como era acostumbrado.

Erstin ni siquiera pudo imitar el gesto, lo vio alejarse en otra dirección, perderse de vista lejos de la fiesta, pero con un daño gravemente causado. Volvió con paso lento, casi arrastrando las sandalias que tan gentilmente Nina le había obsequiado, así como todo el atuendo que ostentaba esa noche ¿Y si fuera cierto que estuviera provechándose de su generosidad? Por otra parte, serían tan evidentes sus sentimientos, incluso ¿Sus deseos? Porque siendo directa, no había dejado de mirar prohibidamente a su ama en toda la noche, casi pudo percibir el sabor de sus labios en el aliento que se acercó antes de la intromisión del capitán Wong. Suspiró, estaba ya a escasos pasos de Nina, quien no traía un buen semblante, estaba molesta y Arika intentaba aplacar sus ánimos con alguna tontería, pero en cuanto la vio, la castaña buscó excusas raras sobre la comida o ver que estaba haciendo el perro y no recordaba que tuvieran canes en el castillo, finalmente se alejó con dirección de Lord Kruger que ya había golpeado a un par de indiscretos por sus imprudentes palabras sobre cierta castaña y otra pelinegra de noble cuna.

Erstin tomó asiento junto a Nina, la pelinegra conservaba su enfado pero no por ello se apartaba, la de celestes ojos ignoraba sus razones ¿Tal vez estaba celosa de su danza con el capitán Wong? Según había escuchado ellos dos eran prometidos, pero nunca los había visto juntos y la joven Kuga nunca hablaba de él, pese a todo estaba segura que la dama estaba enfurruñada por su atrevida forma de bailar con él, realmente no lo pensó en ese momento ¡Que tonta había sido!

-¿Quieres... bailar conmigo?- Preguntó Nina con tono de voz bajo.

-No... no sería adecuado siendo las dos... doncellas- Y hasta ese momento a la joven Ho se le ocurría pensar en los impedimentos del genero.

-Oh... es... es cierto- La pelinegra ladeo su mirada sobre la bebida y dio otro sorbo al néctar. –Bailabas tan bien con él- Si, esa nota de celos siseaba en la voz mientras los ojos de fuego se negaban a mirarla.

Erstin estaba confundida, ¿En verdad estaba celosa? –Lo siento, no he pretendido incordiarte a ti...- Que vergüenza, ¿Cómo pudo no ser cuidadosa con su baile siendo él la persona especial de Nina?

-No lo has hecho... me ha ofendido él y tú se lo permitiste- Nina ya no podía hacer nada para esconder sus celos. –Pero no tengo derecho alguno...- Se mordió los labios con impotencia, el alcohol afectaba su juicio o su tranquilidad ¿Cómo había osado Sergei inclinarla en aquella postura propia de los amantes? De solo memorar a ese sujeto rodeando con sus brazos a la doncella, sus labios tan cerca, la boca de él en su oído, reverberaba de cólera la sangre en sus venas.

Pero Erstin no encontraba más culpa que la suya, ni entendía más desasosiego en la morena, que por el hombre con el que había bailado. –Lo siento en verdad... será mejor que me marche, ya es algo tarde- La rubia incapaz de mantener por mas tiempo su mirada sobre Nina, amenazando lacrimosos con escapar de sus ojos celestes, se apresuró a tomar su velo y correr hacia la entrada del castillo.

La joven Kuga tomó la mano de la Ho, pero sus dedos se deslizaron reteniendo apenas la prenda de una de las manillas que adornara la muñeca de la dama. -No... Ers... ¡Erstin espera!- Casi gritó cuando la figura de la joven se perdió entre los arbustos cerca de la entrada. Nina quiso ponerse de pie, pero no habiendo calculado la cantidad de copas de néctar consumido, le fallaron las piernas y el golpe de frío le movió un poco el mundo bajo los pies.

Arika que contemplaba todo, no tardo en acudir rauda para ayudar a su amiga. ¡Sería idiota! Tanto que le advirtió no hacer una escena de celos, tanto que se esmeró por calmar su enfado para que no dijera estupideces y ella solita sin necesidad de sus dos pies izquierdos, todo lo había arruinado. –Te dije que no tomaras tanto-

-Y yo te digo... que voy a matar a Sergei- Hablaba todavía presa de la cólera.

-Anda come... y come mucho porque no vas a ir a buscar a la señorita Ho en este estado- Decía la castaña obligando a Nina a tragar pedazos medio masticados de carne de Zas, a su vez la pelinegra casi se ahogaba, no sabía ya si Sayers era su amiga o una sádica de las peligrosas, de esas que matan con comida. Pese a todo, después de haber devorado dos buenos filetes de carne de ave y un baso de jugo de limón, recuperó ligeramente el equilibrio.

-Ahora... si puedo ir- Dio pasos inseguros en principio, pero con el estomago lleno la bebida perdía control sobre sus sentidos, no pasó demasiado cuando ya Nina estaba corriendo en dirección del castillo.

-¡Y discúlpate mucho idiota!- Se escuchó la voz de Arika a la distante espalda de la pelinegra, cuyos pasos ya la había llevado hasta la entrada principal, subió en zancadas de a dos a pesar del malestar latente en su vientre ¡Nunca volvería a beber!

De no ser por sus sentidos tan agudos y sus reflejos de cruzadas previas, Nina hubiera golpeado su rostro con el brazo extendido de quien a mala hora se interponía en el pasillo. Su cuerpo se había inclinado hacia atrás, sus rodillas tocaron el suelo envueltas con la parte delantera de su falda y se hubo deslizado algunos metros más, agradecería apropiadamente a quien hubiera enserado el piso, de otro modo eso hubiese sido doloroso. Nina se levantó rápidamente y volvió la vista atrás. -¿Sergei?- Levantó una ceja muy molesta.

-Pareces tan apresurada...- Sonrió con calma el rubio, aunque en el fondo se preocupó bastante, casi nada faltó que en su deseo por detener la marcha de Nina le hubiera causado daño a su precioso rostro, sería difícil de perdonar, pero podría vivir con ello sabiendo que no les permitiría encontrarse, no a tiempo.

-Realmente no tengo tiempo para esto, no ahora... si gustas hablar podemos hacerlo en otra ocasión, ahora debo atender asuntos urgentes- Ni un segundo de valioso tiempo, cada momento hacía que la distancia entre las dos fuera inmensa y no por el abismo del espacio, si no... por las conjeturas que tendría su querida rubia de las circunstancias del carnaval.

-La señorita Ho ya se fue... me pareció prudente avisar a sus hermanos sobre la decisión de la doncella, para cuando llegó al castillo Taro y Nomuro la esperaban con los brazos abiertos y no temas, he enviado una adecuada escolta para su traslado esta noche, en casa aguardan por ella y ya le hemos robado demasiado tiempo- Sergei levantaba los brazos magnánimo, paso a paso se acercó a una Nina que no daba crédito a sus palabras, sin embargo ¿Cómo podía el conocer los nombres de los hermanos de Erstin? -No quiero que te lleves esa decepción al no encontrarla en su habitación, se cuan buenas amigas son... pero su familia la necesita con extrema urgencia-

Nina miró con absoluta desconfianza a Sergei. –Me parece particularmente oportuno el arribo de sus familiares- La morena quiso darse la vuelta para continuar su camino, pero allí estaba para importunarla de nuevo el brazo de Sergei y su actitud además del incordió causado, comenzaba a molestarla en sobremanera. –Sergei...- Dijo con voz grave. –No consiento que me impidas ir a donde yo así lo deseo, nada te conciernen mis elecciones, pues en esencia no somos nada- Manoteó la mano que aun sujetaba su muñeca.

-Sabe que no es así...- El rubio se acercó molesto a la dama, pero ni su rostro ni su temple flaquearon a pesar de la amenaza que se cernía sobre ella.

-He tenido criaturas mucho más mortíferas... pero ninguna tan ponzoñosa tú- Nina dio un empujón a Sergei con la fuerza de sus brazos, era un movimiento de combate que el hombre resintió, pero por orgullo no delató. –Ha sido grande mi fortuna al verme librada de un ser tan despreciable como usted, ni con el yugo de la muerte aceptaría desposarlo, ¿No he sido lo suficientemente clara?-

-Entonces definamos las cosas en este momento mi Lady- Sergei se acercó a una de las estatuas dispuestas de caballeros armados y la despojó de una espada que lanzó con dirección de Nina, la chica tomó el sable entre sus manos desde la empuñadura. –Un duelo sería la forma mas honrosa de decidir, si yo lograra derrotarla entonces no opondrá resistencia a nuestra unión-

-Ya que no puede batirse con un hombre, con un pretendiente o con una mujer como Erstin, ¿Pretende recuperar su honor conmigo?- Nina sonrió, en ese arte los dos eran letales, pero no había enfrentado tantos Orphan sola para ver vencido su estandarte por alguien tan egoísta. –Le aseguro que su sentir no es puro, ni merece mejores cosas... una obsesión es todo cuanto siente por mí, cuanto me he equivocado con Sergei-

-Pretendo hacerla entrar en razón, sabrá de mi gentileza después de esto... yo mismo sanaré sus heridas, pero por ahora es un mal de la mente lo que le hace pensar así y yo lo remediaré con toda certeza. - Sergei ya empuñaba otra espada, presionaba la empuñadura con toda su fuerza y por ello entraban en tensión sus músculos.

-Si yo venzo, entonces jamás osará importunarme más con su presencia, ni mucho menos molestará a la persona que he escogido para mí... dejará en paz a Erstin, porque de otro modo mi venganza será como pocas, mi odio eterno y le aseguro que puedo ser mucho peor que esos monstruos a los que todos temen- Nina bajó la espada hasta ejecutar la postura perfecta de un esgrimista, a pesar del néctar sentía pasmado el licor en sus venas, tenía que tener una concentración ideal para enfrentar al que una vez le instruyo aquel arte...

A pesar de la premura contuvo con paciencia iniciar el primer ataque, era esa una regla básica, necesitaba ver antes que nada el estilo de combate de su oponente, pero ello Sergei lo sabía, así que pasados algunos segundos Nina realizó una estocada rápida, meramente tentativa que fue evadida ágilmente por el rubio. El capitán de la guardia advirtió que la fortaleza de la dama era sin lugar a dudas su velocidad, pero él contaba con más fuerza y por ello al atacar, se aseguraba de dar estocadas que hicieran vibrar la espada de Nina entre sus manos. Una seguidilla de rápidas y poderosas estocadas fueron extendidas por Sergei, el choque de los filos resonaba con eco dentro de los pasillos.

La morena encontró oportuno arremeter contra el rubio agitando la espada en un sentido diagonal descendente, Sergei evadió la estocada y arremetió con un corte igualmente bajo, Nina saltó hacia atrás, pero el filo cortó la falda de aire egipcio dejando a la vista y casi por completo sus piernas, esa distracción le permitió a la Kuga devolver el ataque en la parte superior, lo cual deshizo la camisa árgana del capitán Wong. Ambos se miraron sonriendo, más aun Nina cuyo filo se miraba con un delicado hilo rojo. –No se distraiga señor... usted no tiene derecho a ver más-

Ardido por la burla de la pelinegra, realizó una escotada violenta que debilitó la fortaleza de sus brazos, raudo combinó una patada con su ataque no dando pie a la dama para defender su hombro izquierdo, el golpe directo la arrojó contra la pared más cercana y una queja dolorida resonó con eco en el pasillo. Nina sostuvo con dificultad su espada en su mano derecha y una mueca dolorida se petrificó en su rostro, a mala hora había descubierto el rubio que todavía no sanaba con suficiencia. La herida de acido que le hizo el Orphan felino en la distancia de medio mes transcurrido, todavía dolía por dentro, a pesar de que su piel estaba completamente restaurada, mas por orgullo la Kuga no sujetó o sobó la zona afectada, miró con encono al hombre cuyos actos más viles le hacían caer de la gracia digna en la que un día pudo estar por el respeto que él había demostrado.

-No obtendrá mi corazón si de actos tan bajos se sirve, prefiero morir a tener algún día la horrenda carga de sus apellidos- Sobre la herida, Nina sujetó con las dos manos su sable, se inclinó y varió la técnica de combate, por un estilo battu, ya no tendría gentileza con él solo por el compromiso que un día les hizo amigos y que con cuyo rompimiento los convertía en enemigos.

Con aquella inclinación de cuerpo corrió rauda la distancia entre los dos, donde él supuso que ella estaría, no vio más que un reflejó, Sergei lanzó su estocada, penetrando el aire con su espada. Nina en cambio hizo un zigzag, deslizándose con a velocidad de un rayo por el suelo, luego apoyó sus pies en la pared a la espalda de su oponentes y finalmente con un salto, encontró descubierto el flanco derecho del capitán, el rubio apenas pudo mirar en la dirección de la morena, más un golpe secó en la cien, lo mando de cabeza al suelo y al mundo de los sueños. La Kuga había usado la distracción del movimiento, el apoyo de la pared y finalmente la empuñadura de su espada para golpear la cabeza el rubio, pudo decapitarlo de haberlo deseado, pero no era su interés matarlo, tampoco se sintió espantada por la sangre que vertía el hombre inconsciente en el suelo, se aseguró diligentemente de hacer el menor daño posible, absurdo fue que el señor Wong creyera que su fuerza sería suficiente para vencer, pues a una mole de piedra había enfrentado ya  la joven dama y con sendos esmeros, además de astucia, velocidad y agilidad pudo vencer. Las limitaciones humanas que poseía la pelinegra había hecho de ella, una guerrera tanto letal como efectiva, no estuvo jamás en la mano de rubio una posible victoria.

Nina dejo al rubio tendido en el suelo, a pesar de sus propias heridas se apresuró a llegar por el largo pasillo hacia las habitaciones, allí pulsó la puerta con la espada hasta romper la cerradura, la puerta se abrió, mas encontróse el espacio vacío, tan vacío como se halló su corazón vencido al no ver a la doncella que fue a buscar, agotada por el esfuerzo y la tristeza se dejó reposar en el borde de la cama que la rubia ocupó aquellos dulces días de compañía. ¿Por qué se había ido así? De una forma tan intempestiva y tan fría. Se dejó descansar en el lecho, apurando con hondos suspiros el aroma fresco y suave, que la otra doncella dejo atrás con su partida.


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22 comentarios:

  1. Awwww me encanta este nuevo capitulo, que agradable sorpresa, un besote grandote Cristalsif por regalarnos un nuevo capitulo , un abrazo a la distancia ^^ ... atte. Maria - Mex

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  2. Que bueno que se haya aclarado la infidelidad de zuki bueno la supuesta infidelidad , todas ya sabiamos que no hubo tal pero no sabia shizuru, solo espero que su amor ya no este españada con mas dolor porque en verdad ellas han sufrido mucho. A veces esas pequeñas piedritas llamemoslo dudas puede latimar el corazon, es por esa razon uno siempre tiene que hablar con la pareja cualquier duda ya sea por insignificate que sea algun momento puede convertirse en una bola de nieve :p

    Ahora quedo con mas y mas ganas de leer el proximo capitulo, espero que pronto sea publicado n.n por mi bella escritora (:

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  3. Gracias, me encanto este capitulo, espero pronto el próximo capitulo.

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  4. Woow apenas vi que subiste un nuevo Capitulo me emocione como no tienes idea.! Me encantoooo me encanta esta historia y es desesperante todo lo que paSo Nina y que luego no encontrara a Erstin u.u. Porfaaa no tardes tanto con la conti.

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  5. Esta muy bueno, espero la continuacion pronto!!!
    Saludos!!

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  6. Me encata la historia, tanto o mas
    que Nunca digas adios, pero porfa no hagas sufrir a Nina y a Erstin tanto vale?.😉

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  7. Woow hoy si que me sorprendiste jaja fue una muy buena continuación al igual que zuru ya sali de la duda del significado de simarik, y decirte que siempre superas mis expectativas!! Valio la pena la espera... espero el proximo capitulo, besos!!
    PD1. Donde se habran ido a meter zuru y suki ahhh pillinas xD
    PD2. Ya decia yo que no se debe confiar en sergei es una rata panteonera de dos patas :p

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  8. Wow!!!, como siempre un placer leerte Cristalsif, me encanto el capitulo, por fis no tardes con el siguiente, un abrazo

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  9. Este capitulo me dejo picadisima, que bonito amor de sus padres, ahora mi duda es, porque murio la mama de la lobuna si estaba sanita ademas porque la diosa gato no escucho las suplicas de suki para que no muriera por esa dichosa enfermedad rara, dios santo espero que pubilquen lo mas pronto posible otro impactante cap. -..-

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  10. amo esta historia cristalsif,la forma en como te transporta a ella,sos una idola relatando!!soy fans de shizuru y natzuki.esperando ansiosamente la continuacion
    mia de bsas.

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  11. con cada capitulo mi ser palpita de la emocion y qu estoy pendiende cada dia de un nuevo capitulo, pero esta ves hiciste qeu mi corazon estuviera en mis manos, no puede ser qeu nina aya encontrado al fin a una persona especial para ellla y ahora el destino o mejor dicho sergey las separe.. porfaa noooo las separes son la una para la ootra..

    si de algo sirve mis suplicas..... no demores mucho en un nuevo capitulo.. porqeu de las ansias por leer me traen media alocada

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  12. Que significa amaterasu?

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  13. He de admitir que comence a leer la historia solo x leer ( pido no lo tomes a mal) pero conforme fui leyendo me enamore tremendamente de la historia. Es diferente, con romanticismo y accion. Logras que la imaginacion vuele por completo. Gracias por tan linda historia :)

    Espero leer pronto un nuevo capítulo.

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  14. Mil gracias por el nuevo capítulo, es un enorme placer leerte, transmites tan bellos sentimientos con tus letras; lo que más me fascina es el amor que se tienen la lobuna y la ojirubi es único, tienen una magia inigualable. Decir que me fascina, sería lo menos de lo que no sé precisar con palabras, pero es lo más cercano a lo que me haces sentir; me encantas, me llevas por tantas sensaciones en cada capítulo, me emboba esa manera de amar de natsuki, tan de otro mundo (me deja suspirando, soñando con tener a alguien como ella).

    Espero que sigas publicando, sé que cada capítulo te cuesta mucho por el nivel de detalles y descripciones que tiene cada uno, realmente me dejaste ...sin palabras . Gracias por tus letras…. Comienza mi relectura desde el inicio hasta ahora …esperando ver nuevamente otro capítulo. Saludos y felicitaciones a la distancia. (Por cierto Cristalsif de que país eres?)

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  15. Natsuki esta en su modo humano y esta desprotegida, sera que aprovechan los malechores de que odian a la suki, y será que el padre de shizuru mate con propias manos a nuestra lobuna en vista de su adorada hija, esas `preguntas me matan, publica un nuevo capitulo please

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  16. Ojala que actualices pronto y nos regales un nuevo capítulo, ya que me mata muchas dudas y quiero que se disipen, por ejemplo en el remoto caso de q se rompa la maldición natsuki perderá todo su poder y la fortaleza que tiene?, también shizuru podrá tener un bebe como lo predijo midori, y donde están nao, tomoe, extraño saber de la abuela fujino, de tacumi y sobre todo como están haciendo todo el preparativo para la boda de su hermana, son tantas cosas que me tienen pensando cada noche como sucederá en el nuevo capitulo, y esperando que no nos hagas sufrir y nos harias un favor en matar lentamente a nao yuki jijiji y hacer picadillo al conde nagi… bueno a esperar la nueva publicación ^^

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  17. Hola que excelente historia, maravillosa dolo quisiera saber donde la puedo conseguir completa ya que me ha gustado mucho. Y llevas bastante tiempo sin subir mas capítulos ;)

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  18. Espero y te apiades de nosotras sube nuevo capituloooooo te lo ruego :(

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    1. No ha enviado capitulo por eso no se sube nada

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  19. Me he leido toda la historia en dos dias, pero me di cuenta que no esta completa... ojala pronto nos deleites con un nuevo capitulo, me encantaaaa, saber de Zuru&Suki y Nina&Erstin, amo a estas parejas... sigueeee :)

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  20. Un dia mas y una noche mas esperando la historia y siempre lo hare vale la pena esta historia tan unica :p

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