Capítulo 13
Intercepto
*Aleth Zyden*
Siento frío, dolor, odio… uno tan profundo que transgrede
las barreras de lo meramente psicológico hasta lo físico, hasta el punto donde
deseas que un dolor de una variedad diferente ahogue al que te tortura
invariablemente, ese ardor en el pecho que no cesa con calmantes, que no
atenúa, que solo se fortalece. Sonrío con ironía nada podría aplacar esta pena,
después de todo no hay ciencia que sane los corazones rotos, y entonces, te
preguntas si apagando el latido dejara de doler la herida, si terminar de
clavarte el puñal a medio camino acabara con el lento y sempiterno sufrimiento.
Un pensamiento que antes hubiera pensado estúpido, de cobardes, ahora llena mi
mente con tal lucidez que resulta pasmosa ¿Y si el puñal no fuera una vana
metáfora? ¿Si la caída no fuera solo una analogía? Levanto la mirada para
observar el cielo sin sol de aquella tarde, los nubarrones amontonados sobre
mí, estoy en lo alto de la azotea de la torre norte, mirando las personas que
se ven como hormigas debajo de mí.
Otra vez cometí una osadía y acabo en malos términos, mira
que intentar ligar con una chica de tercero en las narices de la directora,
sonrío… quizás fui demasiado lejos, sabiendo que me miraba, que moría de celos…
*suspiro*… a quien engaño ¿Por qué iba a sentir celos por mí?... al final todo
fue de mal en peor, por el simple hecho de volver a verla en tan nefastas
circunstancias.
----
-Zyden… deberías
saber que esa clase de conductas están vetadas en nuestra academia- Su ceño
fruncido y su esfuerzo por conservar la autoridad resultaba incluso cómico para
mí.
-Lo sé, ¿Por qué
cree que lo hago?- Sonreí cínicamente.
-¿Buscas que te
expulse entonces?- Pareció enojada por un momento, temerosa luego.
-Quizás… yo no
tengo nada que perder… ¿Entiende?- Cruce la pierna justo frente a su
escritorio, reí por dentro al ver que desviaba la mirada algo turbada de mis
muslos, si todavía puedes recordar lo que compartimos, eso que no volverás a
tener Asura.
-Cuando hablas así
me recuerdas a la persona que era yo antes de conocerte… y no me gustaba quien
solía ser…- Desvié la mirada tratando de no darle importancia a sus palabras.
Sentí sus pasos más cerca lo que me puso en tensión al instante, la mire y
retrocedí rápidamente dejando en el aire la mano que intentó acariciar mi
mejilla por encima de la mesa de su escritorio.
-No… usted y yo
somos muy diferentes… yo no me voy a casar con un hombre cuando está más que
claro que lo que me van son las mujeres- Respondí agriamente, más que nada
dolida. Pronto, pero tarde para mis previas palabras pienso ¿Por qué aun
muestras ese interés por mí Asura?
-¿Y qué me dice de
usar a sus amigas como juguetes sexuales?- Sentí una punzada en el pecho, la
mire con ira, si supiera la verdad sobre mí no diría aquello tan olímpicamente,
pero que puede entender ella, siempre fue quizás demasiado mayor para mí,
demasiado inalcanzable, después de todo elegiste al patán… ¿pero qué digo? yo no
difiero mucho del patán él es también mi padre.
-Si a este juego
jugamos, no sé quien saldrá perdiendo más Asura- Dije rencorosa. -Puede que se
precie poca mi valía si es que en la cama de muchas he estado ya, pero le
aseguro que lo juzgo mas honroso que llevarse a la cama a la hija de su futuro
marido- Respondí a su ardid, poco después me arrepentí de mis palabras. Su
rostro se descompuso en una mueca de dolor y vi en sus ojos carmesí por un
instante un tormento tan parecido al mío que no pude tolerar la culpa que
sobrevino.
-Eso piensas
realmente… ¿Qué eres mejor que yo?- Dijo con voz trémula, dolida.
-No intento probar
que soy mejor o peor que usted Tredyan… solo digo que no somos iguales- Intente
Resarcir.
-Solo… solo
necesito hacerte una pregunta…-
-La que guste…
¿Qué podría ocultarle que no sepa de mí? o que me interese ocultar ya- De nuevo
esa sensación de que nada es relevante ahora, ese vacío que hiela por dentro.
-Ya no sientes
nada… ¿Absolutamente nada por mí?- No me di cuenta en qué punto su mano rozaba
la mía, no sé en qué punto sus ojos me miraban con tal profundidad que sentía
como desnudaba mi alma en mis facciones. Aquello era como ser la victima del
hipnotismo de la mirada de una hermosa serpiente y sus labios otra vez tan cerca.
Así cedí a mis
propios deseos, esos no tan ocultos en mi interior, subí sobre su escritorio,
tome su chaqueta, la atraje hacia mí y la bese con todo lo que tengo para dar,
incluso más. Presione con mis manos sus mejillas usando cierta fuerza
lujuriosa… pero no, no había nada de dulzura en aquel gesto, aunque sus labios
carmín aun saben al fruto prohibido siempre tan delicioso, aunque sus embates
no han perdido ese toque éxtasis que todavía llena cada fibra de mi ser hasta
hacerme temblar, hay un agrio desencanto en este instante. Terca como soy no
puedo detenerme, con urgencia intento retirar su ropa, ella hace lo mismo,
vuelvo a rosarla, vuelvo a probar su sabor incansablemente, sin pensar… el
placer carnal tan intenso viene como una ola para las dos, el deseo muere en el
instante que sus gemidos se ahogan en mis labios, en el instante que nuestra
piel sudorosa se separa sutilmente, cuando cada una lucha por recuperar el
aliento. Después viene el silencio, conscientes de lo que ha pasado, nos damos
la espalda volviendo a poner en su sitio cada prenda, con pesar noto que solo
mi cuerpo ha saciado su sed, sin embargo yo me siento peor por dentro, sé que
esto que hemos hecho ha sido distinto de cualquier otra muestra de afecto, ha
sido solo sexo, y algo más se ha roto dentro, una hermosa luz ha perdido su
brillo… ella lo sabe cuando me vuelvo a mirarla, puedo notarlo para ella es
igual, siento desmoronarme por dentro.
Cierro los ojos
aferrándome a algo, se pasan por mi mente los mil te amos, los besos y caricias,
las emociones que llenan mi pecho siempre tan contradictorias cuando se trata
de Asura, sí, claro que aun la amo, pero esto ella no puede saberlo, porque al
final nunca fue capaz de elegirme a mí. Porque ahora siento asco al pensar que
mi padre y yo hemos compartido su lecho, al pensar… si su pregunta es sincera o
solo el detonante para ver cuán lejos podría llegar…
Dios como lo
lamento, sigues teniendo poder sobre mi Asura, uno tal que ahora me llena de
desprecio contra mí, si no es solo mi amor, me pueden mis deseos por ti… y yo
no quiero esto. Levanto la mirada, mientras aun puedo conservar mi propio
desprecio, el dolor y la decepción, un soberano esfuerzo para no llorar, otro
aun mayor para verla fríamente.
-A tu pregunta…-
Dije con voz áspera. -No te quiero… ya no… tu solo me procuras deseo- Trague
saliva intentando conservar una pizca de convicción. -… eso es todo lo que hay
por decir… acepto el castigo que impongas, pero sabes que nada cambiara con
ello- Le di la espalda y salí del despacho, al perderme de su vista corrí sin
detenerme, sin escuchar reclamos hasta terminar en la azotea.
----
Han pasado varias horas desde entonces, un torrencial cae
sobre mi desde hace un largo rato, deje pasar aquellas clases que ya no van a
servirme de nada, poso la mirada en el vacío desde lo alto, lo arruine todo… ¿y
que si ella deseaba oír un si por respuesta?… ¿pero en que cambiaria las cosas?
No cambió nada cuando estábamos juntas, se va a casar con él, debo meterme eso
en la cabeza. El dolor se hace tangible de nuevo, las lágrimas caen desde mi
rostro al vacio. Quizás si cayera como la gota, la herida dejaría de sangrar.
Quiero sentir alivio al dolor, que todo acabe… o voy a romperme este domingo
cuando ella diga si en el altar. Ansío que la pesadilla termine, quizás no
pueda ir al mismo sitio que tú, mi amada madre, quizás si salto no pueda volver
a verte y te lamentes de haberme traído al mundo alguna vez, pero que puede ser
peor, soy el fruto de lo prohibido, soy la yaga del ultraje en tu piel mi querida
Esmeralda… o mamá, ¿Por qué te fuiste sin mí?
Ya he traspasado la barrera de seguridad, camino por el
borde, de repente ya no temo a las alturas como antes, de pronto todo es
irreal, solo escucho mis propios latidos y las mil voces en mi mente gritándome
palabras que no puedo entender, que no quiero entender…
*Asura Tredyan*
No derrame ni una sola lagrima el día que murió mi padre,
pero ya llevaba acumulaba las lagrimas de toda una vida en un día. Mis ojos
estaban hechos un desastre, los puños eran harapos de piel y sangre de tanto
golpear la mesa de mi escritorio, pero no podía calmarme. Era algo tan sabido
que ya no siente nada por mí, lujuria apenas, como si la piel pudiera sanar las
heridas que llevamos por dentro… no alcanza, y sin embargo escuchar la
confirmación fue muchos más dolorosa de lo que había pensado. Había exigido a
la secretaria que no dejara pasar a nadie y que no entrara sin importar los
sonidos que provinieran de mi oficina. Quizás ella pensó que enloquecí cuando
comencé a golpear y a tirar las cosas a mi paso, pero cumplió mis órdenes al
pie de la letra, o eso pensé hasta que la puerta se abrió sin previo aviso.
Dadas las circunstancias, solo podía ser ella.
-Freiya, DIJE QUE NADIE PODÍA ENTRAR-
-¡¿Qué rayos ha pasado contigo?!- No medio más palabra,
casi corrió frente a mi escritorio y tomo mis manos con delicadeza, eso me hizo
sentir culpable… más ruin de lo que me he sentido estos días, desquitando mi
ira, mi frustración con ella solo me rebajo más a mí misma.
-Solo lo inevitable- Respondí después de un largo silencio,
cuando ella me vendaba las manos con paciencia infinita, no creo que de trato
similar a nadie.
-¿He?-
-Le he preguntado si aun sentía algo por mí… adivina cual
ha sido su respuesta- Vuelvo a sentir el nudo en la garganta y el escozor en
los ojos, tuve mi oportunidad de hacerle el amor, pero me gano la desesperación
y ella no sintió nada más.
-No se necesita mucho cerebro para eso, dijo que no
¿verdad?- Asentí sin poder pronunciar una silaba siquiera, de nuevo estoy
hundiéndome en el dolor irracional del desamor que siento, que me sigue
carcomiendo por dentro como la culpa.
-Ya nada es importante, me voy… ya no puedo tolerarlo…-
-¡¿Cómo que te vas?! ¡¿A dónde?!- Se exalto al instante.
-No lo sé, a cualquier parte… el lugar es lo que menos me
importa Freiya-
-Y que hay con el plan… ¿no estabas tan herida por el daño
que le hicieron a tu dulce encanto? O de plano ya no te interesa más esa
mocosa-
-Me interesa como no imaginas y no tolero que te refieras a
ella de ese modo…- Murmuré con tono amenazante mientras la miraba. -El plan, ya
no me importa-
-Pues como mas podría referirme a una mocosa por la que
tiras los últimos años de esfuerzo a la borda… te has ablandado, que diría tu
padre si te viera-
Me levante bruscamente de la mesa. -A ti que te importa lo
él que pensara o no, ya basta de meterte en mis asuntos-
-Está bien, yo no me meto en tus asuntos… pero te recuerdo
que el plan ya no es solo uno de tus asuntos, y hay mucha gente interesada en
ver caer a Zeth, ellos no van a tolerar un no por respuesta… recuérdalo- Se dio
la espalda para irse. Se bien a lo que se refiere, André era un absurdo ejemplo
de la calaña de socios que establecimos en esta empresa. -Además… si intentas
salirte de esto… nadie garantizara la seguridad de la hija de ese bastardo-
Sentí un tono venenoso en su voz.
Helo en mi corazón, la punzante idea de que alguien se
atreviera a siquiera pensar en hacerle más daño a Aleth. Me levante lenta y
fríamente, pause mi voz con tono grave para que la lentitud de mis palabras le
calara hasta la medula de ser preciso. -Óyeme Freiya… si alguno de los que
tiene algo contra Zeth osa tocar un solo cabello de la cabeza de Aleth Zyden…
no habrá lugar en este mundo donde puedan esconderse de mí y eso… te incluye a
ti-
-Eso díselo a nuestros aliados…- Se cruzo de brazos
mirándome de una rara extraña.
-Ahora dime porque estás aquí- Dije después de un rato para
cambiar el tema.
-Aquí traigo la lista de inasistencias… no hay ninguna novedad,
como siempre otra vez hay inasistencia de Zyden, las alumnas murmuran… y esa
tal Yuki Kaname está creando una serie de habladurías sobre ti, precisamente
por ello venia hablarte… Matsuda piensa reprobar a Aleth y no es que me
importe, lo que debe preocuparnos es que quizás haya oído los rumores pues
desea citar a reunión al consejo de padres para cuestionar tu gestión con ella…
y tu pareces olvidar que sigues siendo la directora- Sentí de nuevo aquel tono
malevo en Freiya que comenzaba a enojarme bastante.
-No me importa que pueda hacer Matsuda, sin pruebas más que
los chismes de una insignificante estudiante no hay nada sólido en mi contra…
por otro lado no sé si has pensado en la mismísima circunstancia que tu y yo
conocemos tan bien. Que esperabas de Aleth su madre ha sido asesinada, yo voy a
casarme con su padre… cuantas más culpas deseas anotar a mi conciencia, si es
que olvido alguna-
-Asura tú no puedes seguir culpándote de todas las
calamidades que le pasan a esa chica…-
-Pero tampoco puedo omitir el hecho de que todo lo que pasa
ahora tiene que ver conmigo… y que si sus notas son malas, su atención es
deficiente… ocurre precisamente por lo que está pasando, ya ni siquiera puedo
pensar en castigarla- Dije con tono derrotista.
-Es el protocolo, ¡no puedes pasar por alto mas reglas en
su nombre Asura!- Al fin vi completamente enojada a Freiya, luego procuro
calmarse. -Eres la directora-
-Lo sé…- Ahora no hay escapatoria, poner en riesgo a Aleth
no es una opción, yo que mal elegí mis pasos, ahora debo tomar una venganza que
no quiero.
*Giselle Romanov*
-Rayos, con lo que anda reprobando y se da otro día
sabático para que Matsuda tenga más excusas para machacarla- No paraba de
gruñir por cuanto requisaba hasta el último escondrijo donde podría hallarse mi
amiga. Sin embargo una sensación de angustia no me abandonaba desde aquel fin
de semana sumamente incomodo en casa de su padre. No tuve el valor de ir en su
busca, se bien que una mueca de amargura en su cara habría sido suficiente para
que toda mi fuerza de voluntad se fuera abajo. Le habría hecho mal, uno mayor
de que quizás ella no esté consciente. Acostarte con otra cuando estas
enamorado de alguien, siempre hace que las cosas salgan peor… ya lo he vivido.
Sigo caminando a lo largo de los enormes pasillos,
deslizándome entre las puertas pero no hay ningún resultado, también he
terminado saltándome un par de clases, ha sido difícil burlar a las jefas de
curso que se dan vueltas por el instituto para garantizar que todas estén en
las respectivas clases. Pero no planeo rendirme, al menos tengo buenas notas y
puedo presentar un justificante, mi padre me deja numerosos comprobantes
firmados por si se requiere…
Después de un largo rato, de no encontrarla y quedarme
bastante cabreada, llego a la conclusión de que quizás no estoy buscándola de
la mejor forma, si yo estuviera deprimida, y no quisiera ser interrumpida… -¿A
dónde iría?- A un lugar donde nadie pudiera molestarme, un lugar solitario
carente de vigilancia. -¡La azotea!- Se me paso por la mente las bodegas y
sótanos, pero esos ya los verifique antes, tanto así como la capilla, tan solo
ese lugar se me paso por alto, teniendo en cuenta la fobia de mi amiga a las
alturas.
Me sentí feliz por llegar a una buena conclusión de ideas,
eso significa que conozco a Aleth más de lo que pensaba. Corrí, ansío verla
para calmar el sosiego de mi alma inquieta, abrazarla, decirle todo lo que no
fui capaz esa noche. Mis pasos ascienden presurosos por las escaleras, con el
destello levemente luminoso de la puerta entreabierta, cuando al final tengo la
azotea frente a mí, bajo una lluvia torrencial que apenas y me permite ver unos
metros más adelante.
-¡Aleth!- Escapa un grito desolado desde mi garganta, pero
ella no me escucha, todo se mueve tortuosamente lento, pasa justo cuando sabes
que si llegas tarde te lamentaras por siempre, como en aquellos sueños en que
deseas alcanzar algo importante, a un ser querido y por más que corres no
sientes que estés más cerca de ello.
Así transcurren los segundos, las gotas chocan contra el
suelo, un pestañeo, pronto el suelo podría teñirse de rojo, sus brazos se
extienden cuando mira al cielo como si hablara con alguien, grito su nombre con
desespero, pero es como si estuviera apartada de esta realidad, inclina su
cuerpo hacia el vacío, salto sobre la barra de seguridad, cuando pienso que no
voy a lograrlo, extiendo la mano y agarro lo primero al alcance, la retengo por
la chaqueta jalando hacia atrás es un soberano esfuerzo. Se resiste pero yo
también soy demasiado terca, así que halo con más fuerza hasta retenerla por la
cintura.
-Si caes... yo caigo contigo- Susurró en su oído mientras
me aferró vehemente a su cintura.
-Déjame descansar-
-¡Jamás!- Grito aferrándome aun más mientras clavo mi
cabeza en su cuello. -Tú eres lo único que yo tengo... por favor- Se ha roto mi
voz en un sollozo.
-Yo no valgo nada...-
-Y quién te ha dicho semejante estupidez... para mi vales
mucho, sé que no significa demasiado si comparamos, pero por dios... esta no es
la forma, por favor, vuelve a salvo conmigo-
-¿No vas a dejarme ir verdad?-
-Jamás... ya nos tiramos de una cascada ¿recuerdas? Fue
feo- Su risa, que agradable era oírla reírse
-Hacemos cosas estúpidas regularmente, por lo que veo-
Ladeo su rostro lleno de dolor hacia mí.
-Demente es mi segundo nombre...-
-Mientes... tu segundo nombre es Alexei- Relajo su cuerpo,
nos desviábamos del tema y de la idea de una muerte horrorosa, yo lo considere
un avance.
-Shhhh... Recuerda que es secreto de estado- Aleth hizo un
ademán de sellado sobre sus labios y se acerco sin soltarme a la baranda de
seguridad.
-Hoy ganas tú, arruinar mi alma acabando con mi vida... es
suficiente carga... arruinar la tuya es algo de lo que soy incapaz aún- Volvió
a la parte segura de la azotea y yo respire aliviada, no solté su mano ni un
instante. Cuando al fin sentí que no la perdería al menos en ese instante la
abrase con todas mis fuerzas.
-Idiota... no estás sola... yo estoy aquí- Encerré mi
rostro entre su hombro y su cabeza, las dos estábamos hechas una miseria bajo
el agua pero no importaba. Yo solo supe que estuve a poco de perder a mi única
amiga, a la única persona que pareció importarle mi existencia, una por la que
ni siquiera mis padres tuvieron interés nunca. Las dos llorábamos abrazadas una
a la otra. -Prométeme que no volverás a intentarlo- Susurre suavemente en su
oído
-Lo siento, no es algo que pueda prometerte- Dijo sin
emoción alguna.
-¿Por qué?... ¿Por qué acabar con todo por... por... esa?-
No supe como referirme a ella sin sentir enojo, sin pensar en una mala palabra.
Más contuve el improperio por causa de mi amiga.
-No es solo ella... mi madre, era la razón por la que
luchaba, por la que toleraba tantas cosas- De nuevo una estela de dolor en todo
su ser.
-Pues ya no tienes que tolerar nada más... ¿No te das
cuenta que aun con todo lo malo tienes ahora la oportunidad de vivir por ti
misma sin temores?- me miro sin entender.
-¿No se dé que hablas?-
-Sin nadie que te extorsione, nada de chantajes, tienes un
fondo de ahorros, que te da lo suficiente... ya no tienes que estar cerca de tu
padre...- La miraba a los ojos intentando mostrarle que aun en la oscuridad hay
luz, hay esperanza. -Aleth, yo sé que no dimensiono ni una pizca todo lo que
paso con Tredyan pero hey, yo sigo aquí todavía, ella no vale la pena si no fue
capaz de luchar por ti... pero por favor... quédate conmigo, vive conmigo... yo
no voy a juzgarte, para mi eres quien eres y eso alcanza... porque somos
amigas- Levanto la mirada como si nunca se le hubiera ocurrido algo de lo que
yo dije. -¿Es una promesa?-
-Es una promesa...-
La Teta Feliz Historias y Relatos ® Cristalsif - Derechos Reservados
©
Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser
reproducida, ni en todo ni en parte, registrada o transmitida por un
sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún
medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico,
por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo, por escrito, del
autor.

Por un momento temi de que se suicidaria que buena amiga tiene Aleth , tanto la protege y la ama , me gustaria que se quede con ella ya que por todos los medios demostro ese amor, siento algo de decepcion por asura , sabiendo la verdad de como es el padre porque no dice la verdad, porque sin dudar aleth le hubiera ayudado, esa maldita venganza esta por encima del amor
ResponderEliminarNuevamente muy agradecida por otra entrega. Atte. Maria-Mex
que pregunta la de asura, mas que obvio que no iba a decir aleth que la seguía amando, yo misma le hubiera dicho lo mismo, no puede pedir amor después de todo, me hubiera gustado saber la reacción de asura si aleth se suicidaba; seguro se pegaba un balazo por la culpa y el remordimiento
ResponderEliminarMe encanta esta historia!!!!
ResponderEliminarLays.
Me encantó, hermoso*-*
ResponderEliminarMe hizooo llorarr muy linda historia
ResponderEliminar