7
Los días han pasado de manera
normal, Judith y yo somos cada vez más unidas, ya casi no pienso en Mar (lo
cual es ganancia por que antes no me la podía quitar de la mente), mi madre
sigue con su actitud de siempre pero ni modo tendré que soportarlo.
Hoy cuando salí de la escuela, vi
que unos chicos le estaban diciendo a otro que era gay, pero el otro chico solo
lo tomaba a broma. No me sorprende que usen la orientación sexual de alguien
para burlarse etiquetando.
Si, las etiquetas, las clásicas
como “maricon”, “tortillera”, “mariposa”, “lencha”, y todo eso, es imposible no
usarlas, pero si las podemos medir, bueno sirven para decir lo que somos, pero
en ocasiones las utilizamos para lastimar, aunque en fin de cuentas las
etiquetas no lastiman a las personas, son las personas quienes nos dedicamos a
lastimar personas, lo más recomendable es ignorar las etiquetas, total, las únicas
etiquetas que realmente interesan son las
que nos dicen de que marca es la cerveza.
Cuando yo decidí aceptarme tal y
como era, de primero me molestaba un poco, pero después quede en cuenta de que
si lo era ¿y qué?, las palabras de la gente son solo eso palabras y nada más,
no son balas ni piedras, aunque debo de aceptar de que en ocasiones duelan más
que cualquier tipo de proyectil, el secreto está en no hacerles caso a lo que
digan los demás, solo tenemos que ser nosotros mismos y listo, no tenemos que tratar
de hacer feliz a la gente, es con nosotros mismos con quien viviremos toda
nuestra vida y no con la gente, así que ¿Por qué debería de importarnos lo que
la gente diga?, solo seamos felices con quien amamos, no importa nada, una de
las frases que escuche y me ha gustado es “Enamórate de la persona, no del
género, de la esencia y no del cuerpo”,
yo estoy de acuerdo con eso, al fin de cuentas es lo que importa, la esencia,
la persona, sus sentimientos, el físico tarde que temprano se va a acabar, en cambio
las almas perduran, no mueren se quedan.
Ese es mi particular punto de
vista pero sé que de seguro habrá personas que piensen diferente a mí, al igual
que habrá alguien que se sienta identificado con lo que digo.
En la escuela todo es igual de aburrido,
no encuentro algo nuevo, en ese aspecto extraño mi antigua escuela siempre se
nos ocurrían ideas locas. Aún sigo utilizando el plural, todo lo hacía con Mar,
pero a hora no sé qué hacer.
Es muy difícil olvidar a una
persona a la que quisiste tanto, pero ya no la extraño de la misma forma que
antes, ahora la extraño solo como amiga y nada más, ya no la necesito como
antes.
Esta noche me siento diferente,
siento algo especial, tengo ganas de salir, de descubrir algo nuevo, no sé por
qué, son cosas que a veces siento es un poco raro pero así me siento.
Tal vez sea el efecto de la luna
por lo general a si me pongo las noches de luna llena. Pienso que la luna causa
cosas en las personas, como en el mar, cuando esta enorme y redonda, me
pregunto ¿Qué abra más lejos?, me gustaría poder ir más allá ver lo que nadie
ha visto. Estas cosas las solían platicar con Mar, pasábamos el tiempo
planeando una forma de viajar y conocer el espacio, sería una aventura
increíble. He dicho que ya he olvidado un poco a Mar, pero creo que no es así
del todo.
El día de hoy parece ser un tanto
prometedor, siento que tal vez pueda ser más divertido que los últimos
días, ya que han sido un tanto
monótonos, Judith a estado un tanto distante y no sé por qué, no he recibido ninguna
llamada de Mar, y buen eso me entristece un poco, creo que en realidad si me
afecta el hecho de no saber nada de ella, pienso que tal vez Judith se da
cuenta de eso y es por ello que se muestra un tanto distante.
-¡Abril!
Esa voz me pareció familiar, decidí
asomarme por la ventana, a fuera estaba Judith, esperando y moviendo la mano de
un lado a otro, no tenía ni idea de que era lo que ella estaba haciendo allí,
ya que no me había comentado nada sobre irnos juntas a la escuela.
Baje de prisa, y en la cocina mi
madre esperaba.
-¿A dónde vas?- pregunto
interrumpiendo mi paso.
-Ya me voy a la escuela- dije
mientras trataba de abrirme paso.
-Escuche que alguien te gritó.
-Sí, es mi amiga, me tengo que ir
nos vemos.
Logre salir corriendo alejándome
de ella, sabía lo que de seguro estaba pensando, era muy evidente lo que ella
pensaba, pero a mí eso no me importaba mucho.
Su mirada era la típica de “te
odio”, pero lejos de molestarme o algo así, lo disfrutaba la verdad es que ya
me había acostumbrado a ser odiada por ella, sé que tal vez no es lo correcto,
eso de que tu madre te odie no es nada padre, pero espero que algún día me
perdone o algo así.
Eso de pedirle perdón a cada rato
no es lo mío, si lo algo, pero no me disculpo por ser como soy, me disculpo por
haberla herido, aunque debe de ver lo bueno pudo haber sido peor, debería de
agradecer que no es algo tan grave, yo creo que sería peor que fuera una
asesina, o golfa, pero en ocasiones pienso que si ese fuera el caso lo
aceptaría mejor.
Al llegar a la calle Judith
estaba allí parada, con una enorme sonrisa en el rostro, es raro que lo diga
pero nunca la había visto así, no me había dado cuenta de lo hermosa que se ve
cuando sonríe, sus mejillas se sonrojan un poco, y se hacen unos pequeños
hoyuelos, en ese instante en que la vi, me perdí por unos segundos, me quede
atónita ante sus ojos, los cuales reflejaba una luz propia, mi corazón comenzó
a latir más rápido, era algo que no había sentido.
-Hola- dijo mientras corrió hacia
mí y me abrazó.
-Hola- conteste el saludo- ¿Qué
haces aquí?- pregunte mientras acomodaba mi cabello.
-Bueno decidí pasar por ti, para
irnos juntas a la escuela.
-Valla ¿y eso?
-Pues…- se acercó a mi oído-
quería verte.
Su tono era diferente al normal,
era muy segura.
Sin poder contenerme me sonrojé,
no tengo idea del por qué, pero sentí algo extraño.
-Pues vamos- dije mientras me adelantaba para tratar de
disimular mis sentimientos.
Durante el camino hablamos sobre
cosas normales, la tarea y todo lo típico de la escuela, su rostro era otro, se
veía diferente, o tal vez yo era la que estaba diferente, la que comenzaba a
verla de manera diferente.
En el salón las cosas estaban
normales, lo único medio diferente es que ella me miraba, y cuando yo me daba
cuenta y volteaba a verla ella desviaba la mirada y fingía que no me veía a mí,
pero en el fondo yo sabía que era el objeto de sus miradas.
Sé que es estúpido pero me di
cuenta de muchas cosas que antes no había notado, no me había dado cuenta de
que Judith tenia algunas pequitas en la nuca, de sus hoyuelos, y lo
hermosa que se ve cuando sonríe, no sé
qué está pasando, ¿porque me estoy
empezando a fijar en eso?, no creo que deba de sentirme así, es algo
nuevo, no es como lo que sentía por Mariana, esto es diferente, pero no creo
que esto surja de la noche a la mañana, ¿en qué momento me empecé a sentir
así?. Tal vez es que solo estoy algo sensible, quizás solo sea eso, no puedo
estar enamorada de ella, ella es mi amiga y solo eso, además debo de recordar
que ella me dijo que había alguien que le gustaba, y si eso es así no tengo
oportunidad, además no creo que ella sea como yo, bueno es decir que tengamos
los mismos gustos.
El tiempo paso muy rápido cuando
me di cuenta ya era la hora de la salida, así que me fui como siempre con
Judith.
-Abril- dijo Judith, mientras
caminábamos- ¿tienes algo que hacer hoy?
-Creo que no- la mire a los ojos,
pero me perdí por un segundo, su mirada era tan profunda que creo que me
hipnotizo por un momento.
-¿Y en la noche?- se puso un poco
sonrojada, tal parcia que le daba un poco de pena preguntar.
-Lo único que tengo que hacer es
dormir- sonreí- ¿Por qué la pregunta?
-Bueno- acomodó su cabello-
podríamos hacer algo.
-Sí, claro- conteste tratando de
ocultar mi nerviosismo.
-Bien, ¿Qué te gustaría hacer?
-Lo que tú quieras, estoy segura
que nos la pasaremos bien.
-¿Qué te parece si hacemos una
pijamada en mi casa?
-Me pares buena idea.
-Entonces paso por ti en la
tarde.
-Claro.
-Nos vemos en la tarde.
Después de esto Judith se fue a
su casa y pues yo tome el camino hacia la mía.
Ahora tenía que decirle a mi
madre, siento que ella sospecha que Judith
me mueve un poco, tal vez la idea no le parezca, pero siempre cuento con
papá para estas cosas, así que mejor le pediré permiso a él, como ya lo he
mencionado, mi padre si me apoyo con lo de mi lesbianismo, a él no le molesto
que no sea la típica hija que sueña con su príncipe azul, al contrario, tal
parece que le da justo que no dependa de nadie.
Solo tengo que hablar con él a solas para que
mamá no intervenga.
-Hola, hija- se acercó y me dio
un abrazo.
-Hola madre- respondí a su abrazo
de una forma respetuosa.
-¿Cómo te fue en la escuela?-
pregunto mientras movía algo que estaba cocinando.
-Bien mamá- me senté en una
silla- oye ¿ya llego mi pa´?
-Sí, está en su estudio.
-Gracias, voy a hablar con él.
Me despedí y fui corriendo a su
estudio.
En la otra casa mi padre también
tenía un estudio, era como su santuario, el lugar en donde se desestresa, era
un cuarto no muy grande, con varios libros que mi padre disfruta de leerlos,
siempre muy ordenado, le encantaba estar allí.
Toque la puerta para anunciarme.
-Adelante- dijo mi padre con su
voz profunda.
-Hola papá- entre y cerré la
puerta.
-Hola hija- soltó el libro que leía con mucha atención- ¿Qué necesitas?
-¿Cómo sabes que necesito algo?-
pregunte mientras me sentaba.
-Solo bienes aquí cuando quieres
algo- se rio alegremente- pero no me molesta, al contrario, me alegra que
confíes en mí.
-Bueno, tienes razón- reí de
forma amable- es que ya sabes cómo es mamá con estas cosas.
-Ya sé de lo que se trata- rasco
su barbilla y suspiro profundamente.
-Te quiero pedir permiso para ir
a una pijamada a casa de una amiga.
-De una amiga, claro- tomo mi
mano y me miro a los ojos mientras decía- me alegro de que tengas una nueva amiga,
sé que no es Mariana, pero tener más amistades te ayudara a olvidarla un poco,
bueno a que te duela menos su partida de tu vida.
Mi cara era de sorpresa, me
costaba un poco de trabajo aceptar que fuera mi padre el que me dijera eso y no
mi madre- Gracias papá, es sorprendente lo diferente que son mamá y tú.
-Tranquila- puso su mano en mi
hombro,- tu madre solo necesita un poco más de tiempo, no te preocupes- me dio
uno de sus abrazos de padre amoroso, en ocasiones suelen ser muy molestos pero
en esta ocasión me hiso sentir mucho mejor.
-Gracias- sonreí- entonces si
puedo.
-Sí, claro que puedes, y esta
amiga ¿es muy cercana?- la pregunta de papá era con una intención muy clara,
solo que aún me da algo de pena hablar de estas cosas con él.
-¿A qué te refieres con cercana?-
pregunte tratando de enredar lo que si comprendía.
-Tú sabes- su voz reflejaba que
también se sentía incómodo en preguntar, pero supongo que sentía que era su
deber como padre.
-¿Quieres saber si me gusta?-
pregunte para subirle un poco los nervios a papá.
-Abril, te gusta que te diga las
cosas claras y concretas, siempre has sido así, pues si a eso me refiero.
-Pues a decir verdad no lo sé-
suspire hondo- ella es mi mejor amiga, y no sé lo que ella sienta, pero
últimamente he sentido algo extraño.
-Vamos dime que es extraño para
ti.
-A ti también te gusta que te
digan las cosas tal y como son verdad papá.
-Claro, soy tu padre- sonrió y se
acercó más a mí.
-Cuando estoy con ella, el tiempo
pasa tan rápido que no me doy cuenta, cuando sonríe y me mira siento que mi
corazón se acelera y me gusta estar
mucho con ella, lo que pasa es que cuando estoy con ella, no tengo que fingir,
no tengo que ser la persona normal que el mundo espera, es como si ella tuviera
el poder de encontrar a mi verdadero yo siempre, y me gusta.
-Pues, si estas enamorada de
ella, pero dices que no sabes que es lo que ella siente, te recomiendo que
trates de acercarte más a ella para que puedas averiguarlo.
Mi padre es muy sabio, sabe dar
muy buenos consejos, y como siempre tiene la
razón, él es único- Gracias papá, bien te dejo para que continúes con lo
que estabas haciendo.
-Hasta luego hija.
La conversación con papá fue muy
buena, me sentí cómoda, cosa que nunca logro con mamá, voy a seguir su consejo,
tratare de averiguar lo que Judith siente, no hay duda de que siempre mi padre
será más comprensivo que mamá, por lo general las cosas son al revés, la madre
se supone que tiene más de comprensión para los hijos, y el padre es el típico
macho que nunca entiende, pero en mi casa es al revés, mi madre es sumamente
serrada, en cambio papá es más abierto a la diversidad, a él no le importa con
quien estoy, si es hombre, mujer o pingüino, lo que a él le interesa es que yo
sea feliz.
Salí del estudio de mi padre, de
su lugar favorito, me senté en la sala, encendí la televisión y espere a que
llegara la hora de que llegara Judith, estaba viendo un programa sobre los
avances científicos de los últimos
tiempos, aunque en realidad no le estaba poniendo atención, mi cuerpo estaba
allí sentado en frente de la televisión,
pero mi mente no dejaba de pensar en lo que me había dicho mi padre, tenía que
averiguar los sentimientos de Judith, podría ser que ella sintiera lo mismo que
yo, esta era una buena oportunidad para tratar de averiguarlo; pero tenía que
ser muy discreta, no debía de asustarla, si hacia algún movimiento en falso,
podría perder a Judith como amiga, y francamente eso no es algo que yo
quisiera, mis movimientos tenían que ser muy sutiles, un error y todo podría
terminar mal.
Mientras pensaba en cómo hacerle
para no arruinar todo, un clackson se escuchó en la calle.
Salí corriendo y si era ella,
estaba bajando del auto de su hermano, camino hacia a mí y me saludo con fuerte
abraso y un beso en la mejilla.
-¿Estas lista para irnos?- me
pregunto mientras sonreía con cierto halo de alegría y entusiasmo.
-Sí, claro deja voy por mis cosas, pero pasa, no tardo- dije mientras
hacia un ademan indicándole que entrara.
Judith entro, vio la sala con
cierta emoción.
-Siéntate, no tardo- dije
mientras subía hacia mi habitación por mi mochila en la cual tenía mis cosas
preparadas. Las cosas iban bien, para mi fortuna mientras yo estaba platicando
con papá mi madre salió y aun no llegaba, así que no me la tendría que
encontrar, me ahorraría una pelea, antes de salir del cuarto me repetí a mí
misma “no agás nada que te comprometa demasiado, con calma”.
-Bien nos vamos.- Dijo Judith
mientras se levantaba.
Salimos de la casa, subimos al
auto y nos fuimos de allí, durante el camino pasamos un rato en silencio hasta
que Judith se animó a hablar.
-Abril, pude ver en tu casa una
foto- titubeo un momento…- tu familia se veía muy feliz, se ve que todos se
llevan muy bien.
Sus palabras me sorprendían, no
entendía por qué me estaba diciendo eso,
lo que más me sacaba de onda era el tono en que me lo dijo, era como con cierta
envidia.
-Tienes suerte- agrego sin darme
tiempo de contestar a lo que me había dicho anteriormente.
-No somos la familia perfecta,
pero si nos llevamos digamos algo bien, a excepción de mi madre.
-No sabía que tú y tu madre no se
llevasen bien-dijo muy sorprendida, tal parecía que nos tenía en el concepto de
la típico familia modelo.
-Pues, digamos que no compartimos
la misma ideología, bueno la verdad es que somos muy diferentes e iguales.
-¿Diferentes e iguales?, no te
entiendo.
-Sí, veras, ella es muy terca y
yo también, a ella le gusta ganar y a mí me fascina que ella pierda, ella es
muy cerrada y yo tengo la mente muy abierta, ella tiene creencias del siglo XX,
y pues yo soy más moderna, somos de creencias muy diferentes, pero como ya te
dije antes, las dos somos muy tercas y amamos ganar las discusiones, ninguna quiere dar su brazo a
torcer, es por eso que no tenemos una muy buena relación, aunque debo de
confesar que en ocasiones si podemos vivir en paz.- Judith me miraba
sorprendida y algo emocionada.
-No me lo esperaba- se limitó a
decir mientras seguía conduciendo.
-¿Y tú que tal te llevas con tu
familia?- pregunte para saber un poco más de ella.
-Pues…- hiso una pausa y suspiro-
mi familia es muy distante, mi madre se preocupa más por mis hermanos, y papá
está en su trabajo, solo el trabajo.
-No lo sabía, así que, ¿qué papel
juegas tú?- antes de darme cuenta de que eso era una indiscreción ya había
hecho la pregunta al darme cuenta de esto, hice un gesto indicando que lo
sentía.
-Descuida- contesto Judith
dándome a entender que se había dado cuenta de que no lo había dicho con mala
intención- digamos que yo soy una invitada, comprendo que se preocupen más por
mis hermanos porque ellos lo necesitan más que yo, yo no suelo dar problemas,
soy tranquila y es por eso que no me toman tanto en cuenta.
Me sorprendía que ella digiera
eso, ella no parecía ser del tipo de persona que se conforma.
-Pero me encuentro bien, solemos
tener momentos buenos, y familiares, son escasos pero los disfruto mucho,
compensan la soledad del día a día.
-Claro que no- le interrumpí de
inmediato.
-¿No qué?- pregunto sorprendida
por mis palabras.
-Me refiero a que no estás sola,
me tienes a mí, no es lo mismo pero para lo que me necesites aquí estoy.
Sin darnos cuenta ya habíamos
llegado a su casa, nos bajamos del auto y ella dijo en tono serio- Sé que te
tengo a ti, es por eso que ya no estoy sola.
Al oírla me sentí un poco
conmovida, la comprendía, el hecho de sentirse sola, yo soy de las personas que
pueden estar rodeadas de personas y aun así sentirse sola, la compañía no solo
tiene que ser física, debe de ser también emocional, puedes estar con alguien y
podrías estar ignorando a esa persona o pensando en alguien más, así que si tu
atención no está allí es como si tú no estuvieras.
Ya había estado en su casa, el
día de la comida con nuestras familias, aunque en ese momento no supiera que
fuera su casa, a pesar de eso sentía que
era la primera vez, esa enorme casa, llena de personas con todos sus hermanos,
sus padres y las personas de servicio, tan grande y tan bacía para ella.
-Vamos- tomo mi mano y subimos
por la escalera hacia su habitación.
Durante el camino y lo poco que
llevábamos allí no había visto a nadie.
-Oye Judith, no he visto a nadie
¿Dónde están todos?
-Bueno, olvide decirte que fueron
a un concurso de uno de mis hermanos, así que no hay nadie.
-Ya veo, es por eso que estoy
aquí verdad- le lancé una mirada acusadora- te sentías sola verdad.
Judith me miro mientras sonreía
muy picaronamente- Si de hecho eso tiene un poco que ver.
La mire con un gesto de decepción
y luego comenzamos a reír instantáneamente, no aguantábamos mucho con un tono
serio, solo el hecho de que nos viéramos nos hacía sonreír.
Sé que es malo que lo diga, pero con Mar, en ocasiones me
pasaba lo mismo, aunque la mayoría del tiempo todo era muy intenso, y el hecho
del amor prohibido era como muy denso todo,
a diferencia con Judith todo es más divertido, será por el hecho de que solo
somos amigas.
Llegamos a su habitación era
enorme, las paredes estaban pintadas de color violeta, tenía algunos posters de
anime, y uno enorme de GREEN DAY, su cama era amplia, recuerdo que tenía una
colcha la cual tenía una guitarra eléctrica como estampado, no pensé que su
habitación fuera así, además había un pequeño escritorio donde ella tenía su
computadora, la pantalla plana de su cuarto estaba adherida a la pared.
-Bienvenida a mi cuarto.-dijo
mientras levantaba los brazos.
-Bien, es lindo- dije mientras
miraba alrededor, la verdad es que estaba más recogido que el mío, me
sorprendía que fuera tan ordenada.
-Son las 7:00, así que te parece
si vemos una película.
-Me parece muy bien- deje mi
mochila sobre una silla.
-Perfecto- abrió una de las
puertas de su tocador- escoge la que quieres que veamos, mientras yo voy por
las palomitas.
Me sorprendía la cantidad de
películas que tenía, eran más de 60, tenia de todo, comedia, terror, romance,
era una colección muy completa. Entre todas las películas se encontraba hasta
el fondo una película que me llamo la atención, la saque y vi la caja “I
CAN´T THINK STRAIGHT” esa era una de mis películas
favoritas, me sorprendía que ella la tuviera, eso me dejo algo desconcertada,
la historia de la película es sobre dos chicas que se enamoran, lo malo es que
una de ella está por casarse, es muy buena película, las actrices me encantan,
no pensé que Judith pudiera tener una película de temática lésbica, me quede un
rato viendo la caja y escuche los pasos de Judith.
-Ya traigo las palomitas- dijo
con entusiasmo mientras entraba.
Al ver la película que tenía en
la mano se quedó quieta como si estuviera pensando en algo.
-Quiero ver esta- le dije al
momento en que le daba la caja.
-¿Estas segura?- pregunto algo
incrédula y nerviosa- quizás no te guste.
-¿Por qué crees que no me va a
gustar?- pregunte de forma retórica, me interesaba saber por qué no quería que
la viéramos.
-Bueno, pues no creo que sea de
tu estilo- dijo titubeando mucho, tal parecía que no encontraba las palabras
correctas para expresarse.
-No veo el por qué no pueda ser
de mi estilo- dije para presionar a que me diera una respuesta más convincente.
–Además la historia de Tala y Leila me parece muy linda, y siento que Lisa Ray y Sheetal
Sheth hacen buena pareja, además me gusta la escena en la que se ponen a
jugar tenis.
-¿Ya la has visto?- pregunto con
los ojos brillosos y emocionadamente.
-Sí, es de mis favoritas-
confirme- ¿A ti no te gusta?- pregunte inocentemente.
-Sí, también es una de mis
favoritas, solo pensé que no te iba a gustar, que te daría asco, o algo así.
-No, para nada- conteste moviendo
la cabeza para decir que no.
Tomó la película de mi mano, la
introdujo en el DVD y le puso play.
Nos sentamos en uno de esos
cojines enormes que funcionan de sillas, con las palomitas en medio y
comenzamos a ver la película. Durante la
película Judith no dijo nada y pues yo tampoco, me parecía que era un poco de
mala educación hablar durante una película, así que decidí no decir nada.
Al terminar la película mi
expresión era la misma de siempre que la veo, de entusiasmo y orgullo por ser
como soy. Discretamente voltee a ver a Judith, y tal vez sea mi imaginación pero se miraba igual que yo, como
si sintiera algo parecido.
-Estuvo muy buena, verdad.
-Sí, siempre que la veo me siento
como la primera vez que la vi.- conteste mientras me estiraba un poco.
-Sí, es muy hermosa la historia.-
dijo mientras se levantaba y quitaba la
película.
-No me imaginaba que te gustara
esa película, me sorprende que te guste el cine LGBT.- Sabía que al decir esto
me estaba arriesgando a mucho, pero sentí que era el momento y se podría
justificar.
-Hay muchas cosas que no sabes de
mi- dijo mientras me lanzaba una sonrisa, de una forma muy provocativa.
-Bien, pues me gustaría sabelas-
le respondí la sonrisa con una mirada con las mismas intenciones.
-¿Estas segura?- Dijo mientras se
acercaba a mí.
-Claro que lo estoy- conteste
dando dos pasos al frente para acelerar el encuentro. Fue en ese momento cuando
quedamos justamente cara a cara, a unos escasos centímetros una de la otra, me
sentía nerviosa, pero trate de que no se me notara, ella lucia demasiado segura
de lo que aria, no tenía ni idea de lo que estuviera planeando, pero su mirada
me tenía completamente atrapada, era imposible huir de ella, sentía que sus
ojos penetraban hasta mi interior y habían logrado encontrar a la verdadera
Abril, sentí que estábamos sin máscaras, que no tenía que fingir nada, mi
corazón latía a cada segundo más rápido, ella se comenzó a acercar más y yo
hacía lo mismo, a escasos centímetros de rosar nuestros labios tocaron a la
puerta.
Cuando recupere la razón, me
aleje lo más rápido que pude, ella hiso exactamente lo mismo que yo.
-Tocan- dije mientras me
recuperaba del susto.
Judith se acercó y abrió la
puerta.
-Señorita, le aviso que ya me
voy.
Dijo una voz de señora mayor, se
trataba de la señora de servicio que le comunicaba que ya se marchaba.
-De acuerdo doña Petra- contesto
Judith mientras le sonreía amistosamente.
Se dio la vuelta me vio a los
ojos y nos quedamos un momento paralizadas las dos, sin decir nada, solo
mirándonos, contemplándonos, pensando en
lo que estuvimos a punto de hacer, por mi mente solo pasaba su imagen, no podía
pensar en nada más, ni siquiera en que por un error que cometiese nuestra
amistad se fuera al coño.
-Era la señora de servicio- dijo
intentando regresarnos a las dos a la realidad.
-Sí, me di cuenta- conteste
tratando de reaccionar. Mire al reloj, eran las 9 p.m.
-Ya es un poco tarde- dijo notando
que yo miraba hacia el reloj- vamos a tomar una ducha.
-Sí, me parece perfecto.
Saque mis cosas de baño de la
mochila- ¿Quién se mete primero?- pregunte para saber si tenía que esperarla.
-Las dos al mismo tiempo- dijo
mientras sacaba una toalla del cajón.
Me quede sin palabras no podía
creer lo que ella me estaba diciendo, era muy loco pensar que quisiera llegar
tan lejos, pero después recordé que tenía más baños, así que creí que sería en
baños diferentes.- ¿Qué baño usare, el tuyo a de otra habitación?
Sonrió suavemente y pude escuchar
como decía muy bajito “mierda”.
–Puedes usar este, yo iré al otro.- tomo sus cosas y se marchó al otro
baño.
Abrí la puerta suavemente y entre
a su baño, estaba todo ordenado, todos sus productos de aseo personal estaban
organizados en el orden en que los usaba. Entre en la ducha, abrí la llave y
comencé a ducharme, al lado se escuchaba que ella también había comenzado a
bañarse, entonces no sé por qué pero comencé a pensar en el hecho de que ella
estuviese tan cerca y tan lejos, solo a unos cuantos metros, desnuda, solo la
pared nos separaba, en ese momento había una pared frente a nosotras, no solo
una pared física, sino espiritual, tenía que resistir las ganas de atravesarla,
si lo hacía, lo más probable es que la perdiera como amiga. Me sentía triste,
de estar en esta situación, con Mariana no sufrí por esto, las dos nos abrimos
muy bien, bueno a decir verdad fue ella quien me llego a mí, pero yo sentía lo
mismo, solo que ella si tenía valor.
Me salí de la ducha, me puse una
bata seque mi cabello y salí con la bata porque había olvidado la pijama en la
mochila. Cuando salí de la ducha Judith iba entrando, al igual que yo solo
llevaba una bata, había olvidado la pijama, las dos entramos en la habitación al
mismo tiempo, las cosas estaban un poco densas por lo que casi paso, no pude
evitar en fijarme en ella, su cuerpo se veía aun mojado un poco, su aroma a
recién bañada, sin una gota de maquillaje, se veía hermosa, no necesitaba para
nada el maquillaje, su belleza era nata.
-Olvidaste la pijama- dije
tratando de romper el hielo.
-Sí, y por lo visto tú también.
Instintivamente nos acercamos un
poco más, cuando me di cuenta estábamos a escasos centímetros nuevamente, la
diferencia era que ahora si no había nadie que llegara y evitara que me
arriesgara, era la hora de tomar una decisión, o me alejaba, tomaba mi pijama e
iba al baño a cambiarme y dejaba todo como estaba o me atrevía a expresar mis
sentimientos, la besaba y dejaba que las
cosas tomaran su curso.
Parpadee un segundo y cuando
menos me di cuenta ella estaba más cerca, en ese momento supe que ella también
lo deseaba, si no fuera así se hubiese hecho a un lado, pero no fue así, al
contrario se acercó más, la mire a los ojos, y como si estos me lo ordenaran
incline mi cabeza y la bese.
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Un tremendo capitulo ya quiero que sea mañana para ver su continuacion
ResponderEliminar¡Wow! genial capítulo! :)
ResponderEliminarmuy bonita la historia, emocionada esperando el siguiente capitulo :D
ResponderEliminarMe ha gustado mucho tu historia, es emocionante, original y divertida. Aunque Abril no se entera de nada, no sabe ver la señales jajaja, casi que no se besan, espero con ansias el siguiente capitulo.
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