Capítulo
2
Y
ahí estaba yo, tumbada con Noa en la cama con su rostro en mi cuello mientras
sollozaba. Todo había sido por una pelea más, iba notando que cada vez eran
peores… Aunque ese amor seguía ahí, dentro de mí de una u otra manera. Solo
secaba sus lágrimas y mi mente me decía: “Díselo, no calles.” Tome su rostro en
mis manos y no aguante más.
-Noa…
no llores más por favor.- Sentía como su mirada me clavaba en lo más profundo. –Cada
vez estamos peor, siento que no te hago feliz, y aunque yo si lo soy, verte así
me hace la mujer más infeliz del mundo- Vi como sus ojos se inundaban otra vez.
Sentí una punzada horrible en mi pecho al darme cuenta que ella no dijo lo
contrario, ¿si
la hago infeliz?
Me
levante y fui directo al baño… Rápido me quite todo y me sumergí debajo de esa
agua tibia que iba poco a poco bajando todas mis tensiones. Sentí como unas manos
atrapaban mi cintura y como una su linda voz me decía al oído: -Perdóname Eli,
no pienses que no me haces feliz.- No supe que decir, ni siquiera sentía… Mi
corazón se había anestesiado por un momento hasta que sentí sus labios en los
míos, y esa mirada me volvía a clavar hasta lo más profundo pidiéndome permiso
para seguir con lo empezado. Sentí como me amaba, se sentía como la primera
vez, era mágico el momento. Mis piernas se volvían frágiles a su tacto. Noa era
mi kryptonita una vez más. El agua nos mojaba y hacia más fácil el recorrer su
cuerpo tan suave y perfecto. Tomo mi pierna mientras la otra seguía entre las
suyas, y me pegaba más hacia ella. Perdí la noción del tiempo amándola, y volví
cuando su gemido escuché. Sabía que estaba feliz, volví a sentir que me amaba y
era mía. Nos abrazamos y ella mordió mi lóbulo, me quejé por el dolor y ella
sonrió. –Eres toda mía, y jamás olvides que seré siempre tuya.- Ambas
procedimos a bañarnos, al salir y ver por la ventana noté que era ya de noche.
Estaba muy cansada físicamente, y para qué negarlo, también emocionalmente. Noa
me abrazó: -Ven, vamos. Esta noche serás mí consentida amor.- Me beso
dulcemente y le dije: -Eso quiero, pero… tengo dudas. No sé si haces todo esto
por gusto o obligatoriamente por lo sucedido.- Note su ceño fruncido, pero
rápidamente me sonrió: -A veces agotas mi paciencia de una manera tan
admirable… te amo Eli, en serio. Deja de dudar, son muchos años ya y aun sigues
enamorándome y me haces feliz.- Suspire profundo: -Entonces, ¿por qué
discutimos tanto?- Se me acerco y con un beso me calló: -Esto nos llevará a
otra discusión, ven enana, sígueme.- Ya
tumbadas en nuestra cama, no pude aguantar más el cansancio y en su pecho
dormida quedé.
------------------------------------------------------------------------------------------------------
La Teta Feliz Historias y Relatos ® Marax - Derechos Reservados
©
Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser
reproducida, ni en todo ni en parte, registrada o transmitida por un
sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún
medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico,
por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo, por escrito, del
autor.

Me gusta la historia, como dice la cancion "El carino es como una flor que no se puede descudar, porque siempre hay alguien quien, espera poder arrancar". Hay que luchar dia a dia. Ale (Colombia)
ResponderEliminarHola, muchas gracias! espero que sigas leyendome
Eliminar