Esperamos tu historia corta o larga... Enviar a Latetafeliz@gmail.com Por falta de tiempo, no corrijo las historias, solo las público. NO ME HAGO CARGO DE LOS HORRORES DE ORTOGRAFÍA... JJ

Confundida yo? - M.G.M - 8

8
La bese sin pensarlo, junte mis labios con los suyos, ella al sentirme entre abrió la boca para corresponder, esa señal me dio luz verde para continuar, comencé a juguetear con sus labio, dando pequeños y suaves mordiscos con los labios, moviendo la cabeza para acomodarnos, buscando nuestras lenguas, explorando nuestras bocas como si no quedara nada más, nos olvidamos del mundo, de todo; en aquel momento no había lugar en mi mente para nadie más que ella, no podía pensar en mi madre, lo sociedad e incluso en Mariana, nada de eso parecía importar solo ella.

Comenzamos a abrasarnos, nuestros cuerpos estaban lo más cerca que podíamos, las caricias se hicieron presentes, puse mis manos sobre su cintura y me fui abriendo paso hacia sus prominentes caderas, ella había comenzado con las manos acariciando mi cara, pero poco a poco fue avanzando hasta que con su mano derecha acariciaba mis pechos, no podíamos soltarnos era como si estuviéramos unidas, comenzamos a avanzar hacia la cama, cuando logramos llegar ella se abalanzó sobre mi derribándome sobre el colchón.
Sentía su cuerpo, comencé a quitarle la bata lentamente mientras besaba su cuello, ella abrió la mía y comenzó a quitarla, me di la vuelta y ella quedo bajo mi cuerpo, me detuve uno segundos, la mire a los ojos, esperando a que ella entrara en razón y me detuviera, pero lo que hiso fue besarme como yo lo había hecho en un principio, deslicé mi mano por su cuerpo, en una larga y suave caricia, bese su cuello y fui bajando hasta llegar a los pechos, bese suavemente sus pezones endurecidos, y fui bajando a un más hasta llegar a su ombligo, me regrese a disfrutar un poco más de su vientre mientras con las manos acariciaba sus largas piernas, no sé la razón que me llevo a meter la mano por entre sus piernas, donde la acaricie con mucho cuidado para no lastimarla, Judith comenzó a gemir levemente, con una expresión de satisfacción en su cara.
-No te detengas- susurro vagamente entre sus gemidos
Después baje un poco más hasta llegar a aquel rincón que antes habían explorado mis manos, y mis labios continuaron con la misión de conocer por completo a Judith…
Ella comenzó a respirar más a prisa, sus gemidos eran más fuertes y su cuerpo se tensaba, yo la recorrí toda, explore por completo su vagina, el montee de venus, su clítoris duro, su orificio vaginal, sus labios, no hubo sitio en donde yo no estuviera.
Después de hacerla sentir volví a su cara, estaba sonrojada, sus pupilas dilatadas, y su pecho subía y bajaba mostrando que su respiración se normalizaba.
Me beso, suave pero apasionada, giro su cuerpo y se posó sobre mí, comenzó a tocarme igual como yo lo había hecho con ella, comenzó a acariciar mis pezones, para después besarlos, su mano se deslizo muy suave hasta mi vagina y empezó a tocarme, suave como seda, con cuidado, sin arrebatos bruscos,  me beso en la boca mientras continuaba tocándome, bajo sus labios a mi cuello,  como si de un vampiro se tratase comenzó a succionarme, sentía que llevaba parte de mi alma, fue bajando suavemente, con curiosidad por conocer mi cuerpo, sentía como sus pezones me recorrían como si de espías se tratase, acariciando; yo sentía que con cada caricia me acercaba más al cielo. Bajo hasta aquel lugar prohibido, beso todo lo que le fue posible, probo todo lo que pudo, y yo, gemía como ella lo había hecho anteriormente, ahora la que le pedía que no parara era yo, paso sus dedos suavemente por dentro de mí, con mucho cuidado  y delicadeza propia de una flor para no lastimarme, en ese momento estaba entregada a ella, en cuerpo y alma.
Y pensar que yo solo iba con la intención de encontrar indicios, no me esperaba conocer el paraíso esa noche.
Al terminar estábamos las dos acostadas en su cama, de lado, mirándonos de frente, calladas, aun en el momento,  acaricio mi mejilla suavemente con su mano,  sonreí disfrutando.
-Fue mágico- susurro sonriendo.
-Sin duda- conteste mientras ella seguía acariciando mi mejilla.
Se acercó a mí y me abrazo fuertemente.
-No quiero perderte- susurro a mi oído llorando.
-Nunca me perderás- conteste mientras la abrazaba, busque su boca y la bese- no te pienso dejar.
Al oír mis palabras pareció tranquilizarse me abraso y nos dormimos, juntas, abrasadas, aferradas la una a la otra, sin pensar en lo que ocurriera al día siguiente…

Eran las 7:00 a.m., desperté y abrí los ojos muy lentamente, y allí estaba ella abrazándome, no era un sueño, era real, la vi y sonreí, creo que debí de haberme movido o algo por que en ese instante ella despertó.
-Buenos días- dijo mientras se estiraba un poco.
-Buenos días- respondí, frotándome la cara con las manos.
-¿Descansaste bien?- preguntó mientras se ponía boca arriba.
-Sí, perfectamente, ¿y tú?
Giro la cara hacia mí- Como nunca.- Contesto con una enorme sonrisa.
La mire y no pude evitar sonreír, ella se subió arriba de mí y me beso, igual que anoche. Yo le correspondí y nos dejamos llevar, mire al reloj por error y note que ya eran las 7:15a.m., -Llegaremos tarde, le dije entre beso y beso.
-Cierto, tenemos que irnos.
Nos levantamos, nos vestimos y emprendimos el camino hacia la escuela. Llegamos obviamente tarde, nos regañaron y nos pusieron un retardo, cosa que ni siquiera nos interesó.
Toda la clase estuve distraída, no me podía concentrar, por más que lo intentaba, Judith me mandaba miradas picaras e insinuaciones algo discretas que solo yo comprendía.
Estuvimos juntas todo lo que duro la escuela, normales, como si nada hubiese pasado, parecíamos dos simples amigas, nadie podía imaginar que anoche habíamos sido mucho más que amigas.
Íbamos por el camino que siempre tomábamos para irnos a casa, fue entonces cuando ella se animó a abordar el tema.
-Abril, anoche…
-Sí, anoche…
-Dijiste que no te perdería- dijo con miedo, su mirada estaba clavada al suelo, como si sintiera pena.
Me detuve, y ella también seso su paso, la tome de la mano, la jale hacia atrás de un enorme árbol que se encontraba en el camino, me acerqué más a ella y conteste.- Y no me perderás, al menos que tú ya no quieras verme.- la tome de la cintura y la bese.
-Quiero verte, diario y a todas horas- me volvió a besar hasta que escuchamos ruidos que indicaban que alguien se acercaba y nos apartamos lo más rápido que pudimos.
Las personas que se acercaban eran dos viejitas que llevaban su mandado, no nos prestaron atención, estaba concentrada en su plática, además para ellas solo se trataba de dos chicas más, como las otras, estoy segura que si no nos hubiéramos separado si nos hubiesen notado.
-¿Vamos a otro lugar?- pregunto Judith, vigilando que las señoras siguieran su camino.
-Claro, a donde tú quieras yo voy.
Sonreímos y salimos corriendo de allí, nos fuimos corrimos hasta aquel sitio que Judith me había mostrado antes, supongo que íbamos demasiado rápido puesto que el lugar quedaba muy lejos y llegamos en un abrir y cerrar de ojos.
-Aquí estaremos más tranquilas- suspiro y me vio a los ojos como buscando algo.
-¿Pasa algo?- pregunte intrigada por su estado.
-Siempre quise esto.
-¿A qué te refieres?- no comprendía a que se refería.
-A estar contigo.
Me acerque y la bese nuevamente, ya no me causaba ningún temor hacerlo.
-Espera, ¿tú ya sentías algo por mí?- seria acaso que ella pasaba por lo mismo que yo.
-Sí, desde que te vi por primera vez, no sé, sentí algo diferente en ti, solo que no sabía que era.
-Los días que estuviste un poco distante, recuerdas- suspire- me comentaste que había alguien que te interesaba, ¿era yo?
-Sí, eras tú, en ese momento pensé que tal vez si me alejaba de ti un poco, dejaría de quererte.
-Pues me preocupaste- dije un poco molesta.
-¿Por?
-Pensé que estabas enojada, pero después de que me dijiste que estabas así por alguien…
-Te alegró- interrumpió mi explicación.
-No, me rompió el corazón, al pensar que estabas enamorada de alguien más y que de la amiga no pasaría.
-Pues…-hiso una larga pausa para acariciar mi cabello- ya somos algo más…
Nos besamos nuevamente, y nos sentamos a contemplar la vista, juntas y abrasadas, sin que nadie nos viera.
-Abril, se puede decir que somos…-titubeó un momento, no se atrevía a decir la palabra, o tal vez no sabía cómo expresarla.
-Novias, esa es la palabra que buscas.
-Sí, lo es; novias, ¿se lo diremos a nuestros padres?
Su pregunta me extraño, yo no podía decidir por ella, si ella quería o no decirlo era cosa de ella y yo no podía meterme en su decisión.
-Si tú quieres- conteste seria- es tu decisión compartirlo con quien tu gustes.
-¿Cómo crees que lo tomen?- su cara reflejaba que eso le preocupaba.
-Bueno, no se la reacción que tengan tus padres, pero podría decirte la que tuvieron los míos.
Dio un salto pequeño de la impresión- ¿Tú ya les dijiste?- pregunto exaltada.
-Sí, ya les dije.
-¿Cuándo?
-Hace como un año.
Su cuerpo pareció relajarse, no sé qué es lo que ella pensó que les había contado.
-¿Y reaccionaron bien?
-Bueno, de primero mi madre se enojó, me dijo que preferiría que fuera puta, que me iría al infierno, me golpeo y bueno pues hiso todo un drama bollero.
-Lo siento, ¿y tu padre?
-Bueno, él me dijo que él sería feliz  con la ¡persona! que me hiciera feliz.
-Ojala que todos los padres pensaran eso- pensó en voz alto- es por eso que no te llevas bien con tu madre.
-Sí, ella trata de cambiarme, de “curarme” según ella.
Nos quedamos en silencio, se veía que ella estaba pensando mucho, estoy segura que pensaba en si tenía que decírselo a sus padres, tal vez se sentía obligada por que los míos si sabían mis preferencias sexuales, y pensara que ella también tenía que decirlo, para estar a mano.
-Judith.
-Sí.
-No te presiones por eso, tú eres libre de decidir si quieres decirles o no, es tu  sexualidad y solo te incumbe a ti.
-De acuerdo.
Nos levantamos y nos marchamos a nuestras casas, cuando llego la hora de que cada quien siguiera su camino nos despedimos con un abrazo, no uno como los de antes, sino con uno que era más que un abrazo, se trataba de dos corazones que se unían por unos segundos.
Al llegar a casa mi madre estaba allí, sentada en la sala esperándome.
-¿Dónde estabas?- pregunto muy enojada, tal parecía que no le había agradado que me quedara en casa de Judith.
-En la escuela- conteste muy despreocupada.
-¿Por qué no estabas anoche?
-Me quede en casa de una amiga, le pedí permiso a mi padre.- Esperaba que eso fuera suficiente y que no sospechara nada, rogaba que eso fuera suficiente para ella.
-¡No me vallas a salir con otro de tus chistecitos!- gritó muy exaltada.
 -¿A qué te refieres con eso?- conteste con toda la tranquilidad que me fue posible, estaba muy contenta con lo de Judith como para querer arruinarlo peleando con mi madre.
-Mira Abril, si vuelves con tus pendejadas de que eres marimacha…
La palabra que utilizo mi madre me hiso reír, “marimacha”, trate de contener la risa pero no pude, eso mostraba claramente su ignorancia.-Madre, no tienes nada de qué preocuparte- la mire y se vio claramente que se relajó un poco- solo soy lesbiana.
Su cara comenzó a ponerse de color rojo, después azul y culmino con un ligero tono purpura.
-¡No!, cállate- levanto la mano y cuando menos lo espere me dio un cachetada que me dejo en el suelo, sea lo que sea mi madre poseía una fuerza descomunal, que francamente no sé cómo no es luchadora de la WWE.
Me levante un poco mareada, y desconcertada, mi mejilla estaba tatuada con la marca de sus dedos, sin poder evitarlo llore, el golpe físico no dolía tanto como el emocional, estaba enojada y triste.
-Hija no quise…- se acercó dándose cuenta de lo que había hecho, estiro su brazo tratando de acariciar el lugar del golpe.
Al sentir que su mano se acercaba nuevamente a mí, con otras intenciones distintas al primer acercamiento, me aleje por instinto.
-Abril, lo siento no quise- dijo tratando de disculparse.
-Descuida-conteste sin emoción alguna, estaba muy desconcertada, no entendía el por qué lo había hecho, tanto le molestaba lo que soy. Mi falta de emociones mostraba que el daño había sido mayor a lo que ella creía, cuando reacciono con enojo es normal, pero cuando reaccione sin emoción aparente es peor, porque me quedo con todo dentro, en parte mi falta de emoción se debía a que no sabía que decir, no podía decirle lo siento, puesto que esto no es algo para disculparse, estaba en shock.
-Enójate dime algo- grito mi madre.
-No tengo nada que decir- subí las escaleras me fui a mi cuarto, me metí a la ducha y me quede inmóvil, sintiendo las gotas de agua sobre mi piel, reviviendo el golpe una y otra vez.
Estaba acostumbrada a discutir más, a ponerme al tú por tú con mi madre, pero siempre eran solo palabras, a acepción del día en que se lo dije por primera vez, pero en esta ocasión no sentí que fuera tan fuerte para que me golpeara, ¿será que es lo suficientemente malo?, a lo mejor y ella tiene razón y es malo…
Estaba ida, no sabía nada de mí en ese momento, actuaba en automático, no sabía qué hacer, era muy confuso, nunca me había sentido así, por primera vez me sentía confundida, sí, era difícil, pero era lo que sentía, confusión, confusión al no saber si lo que soy es correcto o no, si es que ella tiene razón y no debe de ser así, si yo debo de cambiar y ser como ella quiere… en ese momento sonó el teléfono, conteste y dije –bueno.- uno voz dulce contesto, era Judith, se escuchaba feliz.
-Hola Abril, ¿cómo estás?
-Bien- conteste un poco desconectada aun- ¿y tú?
-Bien, aunque extrañándote, oye te quiero.
Al oír sus palabras sentí que mi corazón latió de nuevo, la respuesta estaba clara, no sé cómo puede haber pensado que era malo, la voz de Judith, sus palabras, me habían hecho entrar en razón, ¿confundida yo?, nunca más, era más que claro que lo que sentía no podía ser malo.
-Yo también te extraño- conteste mucho más alegre- y te quiero, más que a nadie.
-Me alegra oír eso, por un segundo pensé que estabas mal.
-No, ya no.
Comenzamos a hablar de tonterías, a reír por todo, y las horas se fueron volando, cuando nos dimos cuenta ya eran las 9:00p.m., así que nos despedimos y colgamos.
Mi confusión momentánea se había desvanecido y estaba más segura que antes  de que no me equivocaba.
Ahora lo que me preocupaba era como le decía a mi madre que tenía otra novia, si con el hecho de haberle restregado que era lesbiana la había enloquecido, si le contaba eso tal vez y me mata, lo mejor sería que esperara un mejor momento para decírselo. Además par la cara de Judith creo que no les dirá a sus padres, y bien la entiendo, el salir del “closet” siempre da miedo, es muy difícil, sientes que te rechazaran y es muy fuerte, no tienes poderes mágicos para saber cómo reaccionara la persona, lo único que te queda es esperar, la sensación de que potaras sin haber terminado de hablar, la constante sudoración y el enorme vacío que sientes en el estómago, y si potas antes de decirlo el vacío es mayor.

Lo importante aquí es que ella siente lo mismo que yo, y que estaremos juntas, no sé si por siempre pero por lo menos por ahora, ella es el amor de mi ahorita.
------------------------------------------------------------------------------------------------------
La Teta Feliz Historias y Relatos ® M.G.M - Derechos Reservados
© Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo, por escrito, del autor.

3 comentarios:

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...