Emocionada estaba la
noche anterior a conocerte, pensé que serías una más en mi lista de amigos;
pero pronto me dí cuenta que no sería así.
El destino no me
dejaría escapar de ti tan fácilmente al igual que a ti te amarró a mi.
Poco tiempo juntas y
me sentía llena, plena, feliz y radiante. Sensaciones que jamás creí sentir,
pero que contigo aprendí. Tu me enseñaste a vivir como si no hubiera un mañana,
a celebrar todos los días como si fuera el ultimo, a dar gracias por seguir un
día más.
Yo, realmente no se
que te enseñe... Creo que te enseñé e refrenarte, a ser más calmada y a abrir
tu corazón y mostrarme tus sentimientos.
Todo era genial,
incluso llegué a pensar que eras la definitiva, pero todo lo bueno se acaba...
La vida es tan
brutal, que juega con nosotros como quiere a su antojo.
Cuando por causas del
destino, nuestros caminos se tuvieron que separar... fue algo espantoso,
doloroso y nunca jamas creíble por ninguna de las dos.
Mucho tiempo pasó
desde aquella despedida tan amarga pero en el fondo dulce, porque no era un
adiós, sino un hasta otra. Años después, después casi de haber perdido el
contacto, tu me dijiste que vendrías por mi, para esta vez, ser la definitiva.
Mi espera se alargó
más de la cuenta, pero, algo me decía en mi interior que jamás llegarías a tu
destino que era yo.
Y así fue, jamás
llegaste. Pero, como no, las malas noticias vuelan y se expanden por el aire
rápidamente. De una punta a otra del país, poco tarde en enterarme de que jamás
llegarías a mi. Mi corazón se desquebrajó y se rompió en mil pedazos. Mis ojos
se quedaron secos de tanta lagrima y mi boca no articulaba ninguna palabra
excepto tu nombre entre sollozos.
Desde ese día me
sentí en una espiral de autodestrucción. No levantaba cabeza, no sabía que hacer
ni que decir. Miraba tu foto todos los días, olía tu perfume en cualquier
rincón de mi casa, notaba tu falta a mi lado y eso me entristecía más.
Pase largo tiempo
así, hasta que un día recordé la frase que tu siempre decías : "no se
olvida, solo se cambia de lugar en la memoria"
Poco a poco volví a
ser la misma de antes, y ahora gracias al destino muy feliz al lado de mi
pareja. Fueron épocas de nuestra vida que cuando suceden no sabes como actuar,
que pasado un tiempo duele recordar, pero es obvio que por muchos años que
pasen, jamás te olvidaré, siempre te llevaré conmigo, en mis recuerdos, en mi
memoria.
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