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Nuestro secreto - Cristalsif - 12

Capítulo 12

Vacío, mi infierno personal

--Viernes… En la tarde--

*Aleth Zyden*

Dicen que el infierno no existe, quizás tengan razón, quizás no… no creo que se trate de una caldera hirviendo como te dicen cuando eres pequeña, no es un lugar donde Lucifer te pincha con su tridente o te tortura. El infierno es a mi modo de ver, el espacio en nuestras mentes donde la desolación y la miseria humana se alimenta, todos somos buenos y malos, potencialmente mejores, tácitamente peores. Todos tenemos una fortaleza que es al mismo tiempo la mayor debilidad, el amor… cuando amas y eres correspondido sientes que eres capaz de hacer cualquier cosa, solo porque te acompaña esa persona con la que gustosa pasarías una vida entera, o al menos así te lo parece en ese momento, sin embargo esta la otra cara de la moneda, esa que desearías no mirar, pues es tal el desencanto que te ocasiona cuando lo ves que de repente crece un vacío en tu interior, ese que alimenta nuestras ansiedades y vicios… porque cuando te pasa como a mí, que no eres capaz de vivir por ti misma pues esa persona se llevo todo lo bueno que eras o sentías con su desengaño, cuando lamentas despertar cada mañana y maldices cada respiro que involuntariamente exhalan tus pulmones, te das cuenta que vives en tu propio infierno personal, notas cuan sola estas.


Camino entre la gente, mi cabello húmedo escurre por mi rostro mientras la lluvia sigue cayendo, acabo de abandonar el cementerio donde yace solitaria la tumba de mi madre, pero eso ya no es importante, de alguna forma ella ha estado muerta desde hace mucho tiempo. Fui una tonta, siempre mantuve viva una falsa esperanza, me esforcé para que algún tratamiento la trajera de vuelta a mi lado, sin embargo hubo siempre más dinero en las arcas de mi padre para los efectos contrarios, debí verlo venir… Zeth, que conveniente que la única testigo viva de tus más oscuros secretos este muerta justo unas semanas antes de tu matrimonio. Maldigo el pensamiento, me muerdo el labio ante mis crueles cavilaciones, dañinas para mí, las palabras desdeñables de tu falso amor arden en mi interior y hacen eco tan solo para torturarme un poco más, la que fuiste para mí, Asura siempre fuiste una mentira… vas a casarte y será con él… matrimonio, quiero desterrar esa palabra de mi mente, quiero sacarte de mi alma causante de mis males… Asura cruel que a mis alas cortaste en pleno vuelo, te aseguro que este amor no va a durarme para siempre.

Trato de tranquilizarme y me alejo de mi misma, veo el mundo a mi alrededor y noto con amargura que cada quien vive en su propio abismo, unos son esclavos de los objetos que compran, otros del trabajo, del sexo, las drogas, todos nos mantenemos miserablemente en pie… cuando te das cuenta que eres uno más de la fila puedes ver y admitir tu propio desencanto por la vida, observas lo que no querías ver bajo el velo de las absurdas ilusiones. El mundo… el mundo no es más que un minúsculo grano de arena en el universo, y para colmo es una mierda de mundo.

-Aleth… quiero decir Krysta- Giselle me mira bastante extrañada, yo me hago una miseria absoluta bajo el agua y ella procura seguirme el paso bajo su paraguas que me ha rogado compartir al menos ya unas diez veces.

-No gracias, en verdad quiero sentir el agua mojándome, al menos se que siento algo así- Que distinta, que amarga es ahora mi voz.

-No iba a insistir más con el paraguas…- Agacho la cabeza un poco apenada, yo me supe culpable.

-Lo siento- Me acerque y acaricie su mejilla, sé que mis manos estaban heladas pero no tenía un modo diferente de transmitir emoción alguna.

-No es eso… quería decir que si gustas tomáramos un auto para ir a tu apartamento- Vi sus ojos verdes y juguetee un poco con su cabello, ella sonrió para mí, sentí un momentáneo alivio a la honda brecha en mi pecho.

-Está bien lo de tomar un auto, sin embargo… no vamos a mi apartamento- Quería recibir un poco más de lluvia, pero considere que era lo correcto, Giselle, tan solo ella me quedaba.

-¿A dónde si no?- Preguntó curiosa.

-A la casa de…-Pensé la palabra para referirme a él, padre ya no encaja y los improperios que pasan por mi mente al pensar en él tampoco serán acordes a lo que debo decir frente a Giselle Romanov. -La casa de Zeth-

-¡Estás loca!- Hago caso omiso del escándalo de mi amiga mientras levanto la mano para que un taxi se detuviera frente a nosotras.

-Es una posibilidad- Añadí como si el tema no fuera conmigo, el auto se detuvo.

-Pero ese… ¡ese gusano pusilánime! y perdóname que sea tu padre pero sabes que es un…- Se enfurruñó al instante, sonreí a medias… Giselle, mi querida amiga, tú sí que eres más franca que yo.

-Se bien lo que él es… pero lo que requiero ahora mismo no podría explicártelo, es algo que incluso yo no entiendo del todo bien- Mantuve la puerta abierta, pero Giselle seguía de piedra frente a mí, mirándome de forma indescifrable. -Aunque entiendo que no quieras ir a ese nido de víboras... de modo que iré sola- Me dispuse a entrar pero su mano me retuvo, volví a mirarla con seriedad no hay nada que pueda hacer para disuadirme.

-Oye tú… actúa como un caballero si es que llevas el traje puesto… se supone que entran primero las damas- Se abrió paso a mi lado guiñándome un ojo y entro en el auto.

Me quede allí parada con cara de tonta, cuando reaccione un poco entre al auto, Giselle la chica más rara que conozco. -¿Oye que se supone que soy yo entonces?- La mire sutilmente agraviada, iba a replicar un poco más… pero entonces se volteo el conductor me miro y murmuro.

-Joven ¿a dónde nos dirigimos?- Y la palabra 'joven' me sonó bastante irónica. Estuve a poco de sacarme la camisa y dejar que el sujetador diera testimonio de mi feminidad, sin embargo ¿No era esto lo que quería cuando decidí cortar mi cabello? Empezar por verme diferente para comenzar a ser alguien diferente, decidí omitir la equivocación del conductor.

Di las indicaciones pertinentes, el auto comenzó a moverse por el pavimento, las calles cada vez más oscuras pasaban una tras otra, a lo lejos se observaba como las luces de los diversos edificios brillaban, se encendían dejando ver un panorama de luces multicolor. Después de un largo rato admirando la vista sentí que una mano se había posado cálida sobre la mía, desvié la mirada sobre Giselle cuyos cabellos rojizos hondeaban al viento de la noche, observe el contorno de su rostro a contraluz y entonces note que sus facciones extranjeras la hacía exótica, una bella mujer. Como si oyera mis pensamientos, como si se supiera observada giro para verme, pero no me lo esperaba, estar de pronto tan cerca de su rostro, de sus labios, me hizo estremecer.

La vi apenarse y sentí mi propio sonrojo arder en mi rostro, nos apartamos nerviosamente, sin que yo pudiera evitar la extrañeza por la sensación de mirar a mi amiga de ese modo, verla como mujer, vaya problema. Evitamos mirarnos el resto del viaje, su compañía resulto ser calmante a la pena que antes, en cada instante de soledad solía torturarme.

-Gracias…- Dije sin atreverme a verla. -Gracias… por venir a mí cuando te llame- Su mano acaricio la mía y supe que no necesitaba decir nada más.

*Asura Tredyan*

Solos, que desagradable pensamiento. Él frente a mi sonríe, finge con naturalidad que nada ha pasado, que no ha cometido la fechoría de un asesinato ayer en la tarde. Te desprecio, me repugnas y cada instante en tu presencia sin sacar el arma y agotar las balas en tu pellejo es apenas tolerable por el pensamiento de que una muerte peor te espera… y aun así me tanteo otra vez dispararte aquí mismo.

Es mi culpa bien lo sé, pude cambiar el rumbo de mi propio destino en el momento que lo hubiera querido, pensé que lavaría el honor de mi familia, que en mi empeño recuperaría los bienes que supiste robar a costa de la caída de muchos y la sangre de otros, pero no vi mas allá de ti Zeth… lo perdí todo en tu nombre, al mentir, al poner este odio que me consume por encima del amor que todavía me quema y me mata sabiéndola perdida… aun me pregunto como una joya preciosa como Aleth pudo haber nacido de la sangre corrupta que corre por tus venas. Aun me pregunto porque sigo aquí sonriéndote cuando un mar de lágrimas ahoga a mi alma.

-¿Te gusta? Muy pronto serás dueña y señora de todo lo que ves- Apretó mi mano, fingí timidez y logre apartarle.

-En realidad sabes que aprecio la sencillez de las cosas, sin embargo admito que tu hogar es hermoso- Otra eternidad en el infierno por mentir tan bien. Zeth continuo hablando de cómo había obtenido que cuadro de que artista famoso… que había solicitado el decorado a… finalmente no pude prestarle atención.

Suspire lentamente, era la primera vez dentro de aquella casa, un pestañeo en un lugar y mi mente ya ideaba el cómo sería cada espacio ocupado por su persona, las posibles cosas que hizo, sus movimientos despreocupados o su delicadeza, casi pude palpar la imagen de una cena con ella cuando pasamos por el comedor, y cuando Zeth ofreció mostrarme su cuarto se erizó mi piel ante el pensamiento, pero aquel santuario no debía profanarlo de ningún modo y menos en su compañía. -Y ella ¿Dónde está?-

-En su apartamento probablemente- Respondió como si hablara de algún animalillo que se escapa de casa y prestase poca atención a su ausencia.

-Estas diciéndome que tu hija vive sola- Tuve oportunidad de cuestionarlo sin perder mi papel.

-Tu desconoces su rebeldía, sin embargo no he faltado con mi responsabilidad… te lo aseguro- Absurdas evasivas, ni siquiera se oye como un padre.

-Comprendo... quizás mi presencia ayude un poco en ello- No quiero renunciar a ti Aleth. Pero ¿Qué puedo hacer?

Me detuve sobre el balaustre para mirar desde la segunda planta, la enorme mansión de la que estaba ausente el único objeto de mi interés. Sentí la calidez de una mano sobre la mía, cerré los ojos fuertemente recordando una caricia infinitamente más delicada, de una mano más pequeña, vivir, si es que podría llamar vida a lo que yo tengo, depende de la memoria de lo que yo sé bien, no volverá, porque ni siquiera ahora puedo echarme atrás. Observo de nuevo a mi lado y la realidad me golpea como un aire gélido, siento que la vida ha perdido su brillo desde que sus ojos me miraron con desprecio aquella noche, pero no puedo juzgar inmerecido aquel gesto.

-Deseas seguir el recorrido- Interrumpió mis cavilaciones la desdeñosa voz de tan aborrecible ser.

-En realidad...- Me vi interrumpida por la apertura de la puerta principal que resulto ser un tanto ruidosa, la servidumbre había acudido en el acto y nosotros nos quedamos a la expectativa desde lo alto del segundo piso.

Lo que vino después no lo pensé, ni siquiera imagine que pudiera suceder. Una de las damas murmuró “bienvenida señorita Aleth” y mi mundo se detuvo en ese instante. Sentí el corazón bombear demasiado rápido hasta hacer que no pudiera escuchar otra cosa que ese latido, me quede en medio de la nada donde todo desapareció con excepción de ella, ahora tan diferente. Sus ojos verde selva siempre con un brillo salvaje, ahora apenas reflejaban emoción alguna, pareció consternada cuando nuestras miradas se cruzaron, pero como si aquel gesto nunca hubiera existido su rostro volvió a ser un bloque de hielo, sus ropas negras como la noche se ceñían a su cuerpo por la humedad, pero nada femenino había en esas prendas, su cabello lacio caía en mechones rebeldes cubriendo parte de su rostro, pero ya no adornaba en su espalda la melena azabache que tiempo atrás pase horas acariciando, como si todo vestigio de la mujer que ame hubiera desaparecido, como si ella se hubiera esmerado por borrarlo. Tuve que desviar la mirada, sin poder resistir esa expresión frívola, fue como pasar de la miel dulce a la hiel en un instante.

-Buenas noches señorita Tredyan- Escuche en su voz un dejo de ternura que avivó una tenue luz de esperanza, pero entonces un nudo se agolpo en mi garganta cuando su gentileza se evaporó, se hizo más punzante la culpa en cuanto Zeth me junto a él abrazándome por la cintura.

-Buenas… noches- Respondí con voz trémula apartándome imperceptiblemente de aquel mentecato. Entonces lo note que Aleth no estaba sola, que Romanov sujetaba su mano, vi la mirada recelosa que me dirigió la europea y a su vez el deseo protector que le profesaba a su 'amiga'. La duda me ataco como un rayo… -"¿Acaso ella es tu nueva novia? ¿Esta es la clase de relación que llevas con todas tus 'amistades'?"- Me mordí la lengua para no murmurar mis pensamientos, eran terribles mis celos.

*Giselle Romanov*

Dude… dude de la falsedad de los sentimientos de Tredyan cuando su rostro se descompuso en una mueca de dolor momentánea al ver a Aleth. Dude del odio de Aleth por Tredyan al escuchar la voz gentil que le dedico, el tiempo siguió su curso y yo sujete firmemente la mano de mi amiga en cuanto sentí su temblor, Aleth miro con ira el abrazo de Zeth rodeando a la directora, el dolor de mi amiga fue tangible en cada fibra de su cuerpo. Nos quedamos de pie en el vestíbulo, yo también había saludado ya con cortesía pero con toda sinceridad hubiera dado lo mismo si lo hacía o no, nadie presto la mínima atención.

-Perdonen que interrumpa a los señores… los aperitivos que solicito el señor están servidos en la estancia cercana a su despacho- La voz de la joven doncella interrumpió el espeso silencio que hizo durante un rato.

-¿Te gustaría acompañarnos Aleth?- Pregunto Zeth.

-Yo voy a cambiarme… Giselle, puedes adelantarte con ellos- Asentí dubitativa, seguí con la mirada a mi amiga quien ascendió por las escaleras a prisa pasando junto a ella, a Tredyan quien yo no dejaría de ver con molestia.

Fuimos al salón, Zeth se comporto más cortes de lo habitual, quizás intentando aparentar algo ante su futura adquisición. Aleth me explico alguna vez el trato que le daba su "señor padre" a las mujeres, por momentos llego a sentir lástima por la directora. Y de ese mismo modo me pregunto ¿Cómo pudo preferirlo a él?

-Señorita Romanov…- La voz grave de Zeth irrumpe en mis pensamientos.

-Señor Deityan- Digo cortésmente recordando de antemano mi promesa ante Aleth de no hacer ninguna estupidez.

-¿Me haría el honor de asistir a la boda?- Como si lo hubiera predispuesto ya estaba un joven mozo entregándome la invitación.

-Sera un placer asistir a tal evento… no se habla de otra cosa entre ciertos círculos sociales- Esto pareció complacerlo, por otro lado no fue tan grato para Asura.

Sobre la mesa quedaron los aperitivos mientras Zeth se hacía publicidad ante Asura. Él quizás estaría en un estado de narcisismo profundo porque no se daba cuenta que su futura esposa ni siquiera le prestaba atención. En cambio Tredyan y yo nos mirábamos retadoramente, observe en el fondo de su mirada carmesí, a través de sus facciones perfectas, vi demasiadas dudas y pensamientos. Después de un prolongado silencio.

-Giselle…- Escuche la voz suave de Aleth, me quede impresionada al verla, su caminar lento, seductor, su mirada turbia, su cabello húmedo cayendo por doquier en su rostro, ¿como una simple camisilla ajustada al talle y una minifalda estilo gótico, le pueden quedar tan bien a alguien? Con un cuerpo así no necesitas diseñadora, cualquier cosa te queda bien…

Si esto no fuera suficiente me quede impactada cuando tomo asiendo a mi lado, me rodeo con su brazo y tomo mi mano de formas que daban a entender otras cosas, la mire sin entender, pero ella ya inclinaba su rostro para dejar sus labios muy cerca de mi cuello y su aliento tibio me impresiono en el alma, sentí el latido acelerarse… -Acaso te olvidas de ellos- Murmure muy quedo, llena de nervios…

Beso mi cuello y camino entre besos hasta mi oído -No los he perdido de vista- No tuve que mirar para saber de la sonrisa siniestra mi amiga, no había que ver que se dejaba ver frente a Asura y el susurro "sígueme el juego" fue suficientemente claro. Ladee la cara y allí estaba lo que secretamente deseaba, sus labios dispuestos para mí, lo admito no opuse resistencia solo me deje llevar.

*No basta cerrar los puños con tal fuerza que hiera, no basta cerrar los ojos para no mirarlas, sus besos, sus caricias no son inexistentes solo porque quiera ignorarlo… así… así es como planeas vengarte de mí, ¿Aleth?*

Nos separamos lentamente, sus ojos brillaban por instantes como antes. -Me alegro que te sientas mejor hija… lo digo por lo de tu rompimiento, y al parecer tu nueva relación- Me sorprendió un poco la intervención de Zeth, pero recordé que hablaba de Yuki y asumía que Aleth y yo probablemente somos pareja, no medí los alcances del jugueteo. -Querida Asura espero que no te moleste lo demostrativa que es Aleth- Pareció apenado y al mismo tiempo miraba a Aleth con desdén.

-Dudo que le moleste, después de todo ustedes son muy románticos cuando están juntos, pero en algo tienen razón lo que planeo supone espacios más íntimos, por lo mismo los dejamos- Se giro para extenderme la mano. -Giselle, ¿Te quedas esta noche en mi cuarto?- Me levante como pude tratando de ignorar que mi mejor amiga daba a entender que definitivamente habría actividad sexual esta noche.

-Claro cariño… lo que digas, adiós a todos- Ya entrados en gastos, hay que darle un poco de convicción a la actuación. Tome su mano y nos alejamos poco a poco.

-¿Puedo hablar contigo?- Se escucho la voz de Asura detrás de nosotras, Zeth miraba con extrañeza a su futura, Aleth se detuvo, yo supe que dudaba y sujete su mano con más fuerza, así continuo la marcha hacia la habitación.

Al llegar a la planta de arriba, a su cuarto, la puerta se cierra tras nosotros, me adentro a contemplando el lugar, es la primera vez en este sitio y debo admitir que carece de personalidad, no demore demasiado en asentar la conclusión más obvia, Aleth no considera este lugar como su habitación realmente. Me di vuelta para murmurar algo que olvide al instante, Ella se quitaba la camisilla sin pudor alguno de mí, permitiéndome ver un sujetador negro precioso cubriendo su torso, el fuego lujurioso de su mirada que pensé es fingido no se extingue. Viene hacia mí, toma mi mejilla entre sus manos con cuidado y antes de que pueda decir nada, sus labios están otra vez sobre los míos, la miro sorprendida pero ella ni siquiera lo nota, no se aparta de mí ni siquiera cuando interpongo mis manos entre su cuerpo y el mío, sus dedos buscan, tantean bajo mi ropa con algo de urgencia, un gemido se me escapa ante lo apasionado de su embate, sobre mí como el mar sobre la arena, me remueve, no sé bien en qué momento me encuentro en la cama gimiendo bajo su cuerpo entre besos fogosos, en qué momento me ha quitado ya bastantes prendas. He dicho ya unas 5 veces su nombre en protesta, cuesta bastante ya resistirse realmente.

El toque de la puerta me trae a la realidad, tomo el rostro de Aleth entre mis manos. -No… por favor- Mis jadeos no me ayudan mucho, pero realmente no quiero que las cosas sean así.

-No me digas esto ahora Giselle, se que te gusto y no es asunto de presunción- Me dice agraviada, dolida, estoy a poco de arrepentirme, pero recuerdo bien que su corazón es de ella y esto solo le hará mal a ella, arruinara lo que hay.

*Aleth Zyden*

-Lo siento Aleth… pero somos amigas… ¿entiendes?- Yo ya no sé del significado de la amistad, no sé si lo supe alguna vez realmente.

Retiro mi cuerpo del suyo, ella jadea, sus mejillas están sonrojadas, casi puedo sentir que la atracción es inevitable ¿Entonces porque Giselle? -¿Por qué me rechazas ahora si se nota que quieres esto tanto como yo?- Una sutil prueba, deslizo mis dedos por su vientre y el temblor acompañado de un creciente rubor en sus mejillas lo confirma. Intento volver sobre ella para besarla, pero unas manos se plantan en mis hombros, noto que ella me detiene.

-Ahora solo… solo estas muy lastimada… piensas en lo que ella podría estar haciendo, quizás sexo… como el que intentas probar conmigo, pero supones que pasa en el cuarto principal y quieres vengarte de ella cayendo tan bajo… solo quieres usarme Aleth…-

-¡A ti quien te dice que yo no hago esto porque quiero!- Replique dejándola sobre la cama, me aleje hasta quedar de pie.

-Porque sigues mirándola con esa adoración… porque tú y yo no vamos para pareja Aleth, somos buenas en lo que somos porque nuestra amistad esta primero, si lo hicieras con los 5 sentidos bien puestos no tendría ningún problema, nos atraemos, es química, seria placentero… pero tú quieres relacionarlo con algo más turbio y yo no estoy de acuerdo- Se levanto de la cama dándome la espalda.

El espacio se amplía hasta el vacío más absoluto, saber que te rodea tanta gente pero que como sombras difusas en el espacio, no los sientes, no existen realmente. Así dejas de existir para mi querida Giselle, es momento de liberarte, de que me dejes ir. -Tienes razón… ¿pero eso no evita que duela sabes?-

Me di cuenta que volví a llorar, cuando supuse que las lagrimas se habían agotado en mi apartamento los día que me recluí, al parecer se formo otro mar en mi interior. Y justo allí estaban las lágrimas para humillarme frente a ella. -Yo no sé que estoy haciendo con mi vida… no sé quien soy ahora… no distingo amigos de enemigos, quiero pensar que el amor es la lujuria que arde por dentro pero es imposible engañarme a mí misma, porque ahora mismo sentir significa traer empalada una estaca de hielo entre pecho y espalda- Lo dije, ella se dio vuelta y su expresión dura se evaporo. -Gracias por todo…. creo que daré un paseo, lo necesito-

Me di vuelta, tome la ropa y salí del cuarto sin una palabra más, tuve la esperanza de escuchar tus pasos tras de mí Giselle pero eso nunca ocurrió. Fuera en el pasillo mire hacia un lado y note que quien yacía al lado de mi puerta a varios metros de distancia no era otra mujer que Asura. No me importo mucho que yo estuviera semidesnuda. -¿Qué quieres?-

-Ya te lo dije antes… hablar contigo- Me lo dijo con voz suave, ligeramente sonrojada.

-¿No entiendes que no quiero hablar contigo?- Dije con tono borde.

-Por favor- Aun implorando un poco de atención, no pudo bastarme.


-No tienes que darme explicaciones, si es lo que te preocupa... esta todo muy claro, y con franqueza no quiero escuchar nada acerca de la boda o de los detalles escabrosos… dejemos lo que hubo entre tú y yo, en que fue divertido, nada más- Le di la espalda, estaba demasiado herida para querer escuchar nada. Comencé a caminar mientras me ponía la ropa, lo cual para mí es una costumbre habitual.
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3 comentarios:

  1. Creo que falta comunicacion, a estas alturas asura ya debio contarle los planes para destruir a su padre, con las venganza oculta de ambas terminan de destruirse. Agradecida de una nueva entrega atte. Maria - Mex

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  2. Apoyo tu comentario maria. Asura solo tiene que tomarla con ganas darle un beso y decirle que la ama, que todo tiene explicacion, huir de alli y explicarle todo.

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  3. Rayos cuanto sufrimiento de estas chicas ojala se solucionen las cosas u.u

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