Esperamos tu historia corta o larga... Enviar a Latetafeliz@gmail.com Por falta de tiempo, no corrijo las historias, solo las público. NO ME HAGO CARGO DE LOS HORRORES DE ORTOGRAFÍA... JJ

Confundida yo? - M.G.M - 3

3
Al despertar, me di cuenta de que no era una pesadilla como lo esperaba, era real, y tenía que soportarlo.
Hoy comienza mi primer día en otra escuela, sin ella, sin mi Mar, me levante de la cama, can la firme convicción de tratar de avanzar lo más que pueda.
Al escoger mi ropa, lo primero que tome fue mi blusa negra, con ese lindo estampado plateado que tanto le gustaba a Mariana, no sé por qué la tome y me la puse, tal vez aun creía por dentro que la volvería a ver, en el salón sentada a mi lado.
 Mamá se ofreció a llevarme el primer día, durante el camino no  le dije nada, no quise discutir, pero al llegar ella mato el silencio.
-Todo saldrá bien, conocerás chicos guapos- dijo, insinuándome lo que ya saben de nuevo, al decir la palabra chicos, aumento el volumen de la voz, como para dejarme en claro que tenían que ser chicos.
-Sí, conoceré chicos, y chicas- le conteste asiendo un énfasis igual que ella, solo que en la palabra chicas. Después de eso no me contesto nada, creo que entendió mi indirecta, y eso me  hiso muy feliz, me gusta cuando entiende las cosas a la primera, lástima que no todo lo entienda a la primera. Mire a mi alrededor y solo me encontré con caras desconocidas, que solo me observaban detenidamente, por dentro solo deseaba desaparecer de allí y aparecer mágicamente en mi otra escuela para estar con Mar.
Después de un suspiro, crucé la puerta que me conducía oficialmente a mi nueva institución- mi nueva cárcel diría Mar- con el corazón un poco acelerado por la combinación de sentimiento  comencé a caminar por el lugar, me dije a mi misma tienes que poder recuerda lo prometiste. Esas palabras me dieron un poco más de fuerza, levante la mirada, y camine con mucha seguridad por el lugar.
Sentía las miradas, el murmullo de las personas, pero me sentía muy bien, segura y con ilusión, las cosas tenían que salir bien, de pronto escuche el timbre, que indicaba el inicio de las clases, todas las personas pasaban al lado de mí y yo no sabía a donde ir, no tenía ni la menor idea de a donde moverme, el salón me parecía muy difícil encontrarlo.
Preguntaba, pero todos parecían ignorarme, era como si no existiera, todos pasaban a mi lado sin ni siquiera inmutarse con mi presencia, era nueva, no tenía ni idea de a dónde ir, en ese momento sentí como si yo no tuviera nada que hacer allí, pensé en que tenía que volver a mi antigua escuela, donde conocía perfectamente todo el plantel, donde tenía amigos, donde tenía a mi Mar, pero eso solo era un deseo, no era algo que realmente pudiera hacer era tan solo una añorancia.
Mientras pensaba de nuevo en lo que había perdido, comencé a caminar, y como no estaba poniendo atención a todo lo que estaba a mí alrededor choque directamente de frente con una chica que llevaba un enorme montón de libros que no la dejaban ver por donde caminaba, a simple vista parecía un pequeño ratón de biblioteca, era una chica no muy alta, (de mi estatura más o menos) de cabello negro y sumamente lacio, ojos café claro, de tez blanca, y nariz fina. La mire a los ojos y ella me miro a mí, de sus labios salió una dulce y tierna sonrisa, la cual conteste de la misma manera.
-Lo siento-dije mientras le ayudaba a recoger sus libros- no me fije por donde caminaba.
-Descuida-dijo recibiéndome los libros que yo había recogido del suelo- ¿A dónde vas?-pregunto mientras metía sus cosas a su mochila.
-De hecho no tengo idea de a dónde voy. Se supone que tengo que ir a la clase de algebra, pero no tengo ni idea de dónde queda ese salón.
-¿Tu clase es de algebra 2, con el maestro Franco?-Pregunto mientras se acomodaba el cabello detrás de las orejas.
-Sí, esa es mi clase,-Conteste alegre de que por fin alguien me diera alguna indicación.
-Es la clase a la  que voy. De hecho tú vas al lado equivocado- sonrió ligeramente- ¡vamos!-dijo efusivamente.
-Gracias-conteste, para después caminar con ella hacia la clase.
-¿Cómo te llamas?-pregunto antes de entrar al salón.
-Abril, ¿y tú?-pregunte antes de que pasáramos.
-Claudia.
Inmediatamente entramos al salón, nuestra suerte fue que el maestro aun no llagaba. Entre mire a todos los que se encontraban allí, todos parecían no darse cuenta de mi presencia, camine lentamente por el salón, observando a los compañeros que estaban sumergidos por completo en sus respectivas conversaciones.
-Ven, por aquí- dijo Claudia mientras movía la mano con entusiasmo indicando que fuera a donde ella se encontraba.
Camine hasta donde ella estaba, se encontraba con unas chicos, a los cuales me presento de uno por uno.
-Mira, él es Luis, él es Carlos, ella es Sonia y ella es Dana.
-Hola-dije con un tono de amabilidad- me acerque a cada uno de ellos y los salude de mano a todos.
Cuando estábamos platicando, a pareció una chica, que se acercó diciendo.
-Buenos días, se me hizo un poco tarde- se acomodó el cabello para después dejar escapar un suspiro que mostraba su cansancio.
-Mira-dijo Claudia acercándose a la chica- ella es la nueva compañera, su nombre es Abril.
-Hola, Abril, yo soy Judith- estiro el brazo para darme la mano.
-Mucho gusto Judith-conteste al saludo, esa chica era unos centímetros más alta que yo, casi nada, de piel blanca, tenía una sonrisa impactante, al sonreír se formaron unos hoyuelos los cuales me parecieron muy lindos, su cabello era castaño claro, un poco ondulado, y sus ojos color miel, llevaba una blusa color rosa, del mismo tono que sus labios un poco gruesos; a decir verdad era muy guapa; su saludo fue muy seguro, sentí como me miro directamente a los ojos, fue como si me quisiera decir algo, al sentir ese simple apretón de manos mi corazón comenzó a acelerarse sin ninguna razón, tal vez se deba a que extraño a Mar, espero que sea eso.
En ese momento apareció el maestro y todos tomamos asiento, yo me senté a un lado de Judith al fondo.
Durante la clase Judith me lanzo un papel que decía “hola”.
Lo leí y me sorprendió que lo escribiera en lugar de que ella me lo dijera en persona, decidí contestarle el recado con la misma frase un simple hola.
Al ver que le conteste ella sonrío suavemente y se puso a escribir algo, para después mandármelo.
Lo que escribió fue “ya te aburriste”
-Sí, un poco.
-Te gusta la escuela.
-No esta tan mal.
-Bien,  tienes razón no esta tan mal.
Después de este último mensaje el profesor nos llamó la atención por no poner atención en clase, así que decidimos dejar los recados.
Durante el resto de lo clase ella volteo a verme varias veces, yo fingí no darme cuenta de sus miradas.
Al término de la clase se acercó a mí.
-Oye espera- me tomo del brazo.
-Sí-conteste mientras me daba la vuelta hacia donde estaba ella.
-¿A dónde vas?-tomo su mochila.
-Al baño-conteste amablemente mientras me acomodaba un mechón de cabello.
-Te acompaño-me tomo de la mano y salimos del salón.
Al llegar al baño lo que hice fue acomodarme el cabello frente al espejo mientras Judith me miraba con atención.
-¿Extrañas tu escuela?-pregunto para romper el hielo mientras se ponía un poco de lápiz labial.
-Sí, un poco- en realidad no extrañaba mi escuela extrañaba a mi Mariana- pero es normal, nada que no se supere.
-Este lugar no esta tan mal- revisó sus labios para verificar que todo estuviera perfecto- te vas a divertir, yo también extrañaba mi escuela cuando llegue aquí pero encontré buenas amigas.
-Si-asentí con la cabeza- se ve que Claudia es una buena amiga.
-Sí, lo es- acomodo sus cosas-¿ya terminaste?
-Sí, listo vamos-guarde mis cosas y comenzamos a caminar hacia nuestra próxima clase, Judith parecía una muchacha muy  amable, pero había algo raro en ella, algo diferente.
Durante el camino no pronunciamos palabra alguna, digamos que fue un momento incomodo, mire su rostro el cual estaba completamente pasivo, era como una energía de tranquilidad que brotaba de ella.
-¿Te gusta historia?- pregunto para romper el hielo.
-No, es la materia que  más odio, no me gusta nada- conteste mientras entrabamos a otro salón.
-Que mal, yo amo la historia, es la materia que más me gusta- se sentó asta atrás.
-Pues en lo personal no me gusta- me senté en la banca de al lado- no soy buena recordando fechas- acomode mi cabello- pero si se te facilita pues darme una mano- lancé una risa sarcástica.
-Sí, claro- se rio- yo te daré la mano.
Ambas nos reíamos, cuando la clase comenzó, durante la clase estuve muy aburrida, mientras que Judith se miraba súper concentrada y emocionada.
Al fin sonó la chicharra que indicaba que la clase se había terminado y la hora del receso había llegado.
-¿Quieres ir a la cafetería?-pregunto Judith mientras recogía sus cosas.
-Sí, vamos.
En la cafetería comimos y platicamos todo el rato, nos reímos asta más no poder.
Judith es la chica más divertida que he conocido, incluso más divertida que mi Mar, será a coso que me estoy… no, no lo creo, yo no puedo fijarme en otra, aun no, es demasiado pronto, la herida de la separación con Mariana me tiene un poco sensible, no me puedo enamorar de ella, además creo que ella no es como yo, ¿o si lo es?, bueno siento algo diferente en ella, no sé qué sea, pero no es como las demás chicas.
Una de las clases que faltaba era  una relacionada con literatura, a mí me gusta mucho la literatura, así que entre emocionada.
La maestra de la clase entro, pidió que me presentara frente al grupo, me pareció un poco… ¿extraña?, bueno no era como las demás maestras, ella era joven y puedo decir que linda, cuando le di la mano sentí como una especie de energía cálida  y al verla a los ojos sentí como si estos me hipnotizaran, así que decidí cortar el contacto visual antes de que sospechara algo. Me preguntó qué era lo que me gustaba, yo conteste que me gustaba la literatura, cosa que es cierta y que no me gustaba estar en frente del grupo, ella se rio de una forma muy natural, no fue como si forzara la risa, fue real y su risa era muy linda y contagiosa.
Después nos pidió que escogiéramos a algún escritor para una investigación y yo he decidido hacerla de Emily Elizabeth Dickinson.
La escuela termino y Judith y yo caminamos juntas hacia nuestras casas.
-Abril, ¿tienes algo que hacer esta tarde?- pregunto suavemente sin dejar de caminar.
-No, tengo la tarde libre ¿por?- pregunte intuyendo que quería que hiciéramos algo juntas, fingí que no sospechaba nada.
 -Qué te parece si vamos a dar una vuelta, al parque- se acomodó un mechón rebelde que le estaba dando problemas, su voz se notaba un poco nerviosa, y sus movimientos reflejaban un poco de ansiedad.
Baya me está invitando a dar una vuelta, le prometí a Mar que saldría adelante, y tener una nueva amiga aquí no me caería nada mal- si claro- conteste con una sonrisa de lado, las sonrisas de lado son mi especialidad, recuerdo que a Mar le encantaba mi linda sonrisa de lado.

 Judith tomo la desviación a su casa, nos despedimos con un beso en la mejilla que ella  me dio, camine en dirección a mi “dulce” hogar, abrí la puerta, entre y justo en la sala se encontraba mi madre viendo otra de sus ridículas novelas heterosexuales en donde la tonta protagonista no hace más que llorar y llorar por un hombre que no hace más que lastimarla para que llorar por un hombre si puedes reír con otra mujer, y la pregunta obvia  no se hiso esperar.
-¿Cómo te fue en la escuela?- pregunto con un tono de entusiasmo.
-Bien, no fue tan mal- conteste amablemente, ya que ella pregunto de buena manera, presentía que iba a salir con lo mismo de siempre.
-¿Y no conociste a un chico guapo que te gustara?-pregunto con un tono de voz diferente.
Estaba segura de que  ella esperaba que le digiera que sí, que había encontrado a un “hombre” guapísimo y encantador, que estaba profundamente enamorada y que lo de Mar solo fue un experimento, pero para su desgracia no fue así, su pregunta me hiso enojar un poco, sus insinuaciones  me hacen desesperar- No mami, no conocí a ningún chico guapo, pero las niñas de mi nueva escuela son muy bonitas, creo que por eso me agrado el cambio de prepa- conteste para darle una lección, tal vez soy un poco ruda, pero es para que ella entienda que no voy a cambiar lo que soy, entre más pronto se haga a la idea de que no me interesan los hombres mejor, es lo mejor para las dos. Cuando la vi, note en sus ojos un leve toque de tristeza, eso me hizo sentir mal por ella, no la quiero lastimar, solo quiero que me acepte tal y como soy, no soy una asesina o ladrona, no he hecho nada malo,  mi único delito es que me siento identificada emocionalmente y sexualmente con otras mujeres y ya, ¿acaso eso es malo?, ¿Quién dijo que eso no era correcto?, mi madre no lo entiende y me duele en el alma que ella no me acepte, que ya no me quiera por eso, por el simple hecho de ser lesbiana.
-Aun con esa tontería en la cabeza- contesto gritando.
-¡No es ninguna tontería!- conteste con la misma intensidad de sus palabras.
-¿Por qué te empeñas en deshonrar  a la familia?- gritó mientras levantaba las manos con mucha ira.
Sus palabras me llegaron hasta adentro del alma, sentí como si me hubieran dado una puñalada directamente en el corazón causándome un dolor inmenso, hice todo lo posible por no llorar, contuve mis lágrimas, tomé valor y le conteste- Por el mismo motivo que tú te empeñas en cambiar lo que soy.- Después de decir esto tome la mochila que había dejado en el sillón y me fui  corriendo a mi habitación.
Sus palabras taladraban en mi cabeza una y otra vez, no podía olvidar lo que mi madre me  había dicho, no concebía entender que ella me dijera eso, sentí horrible, ¿Cómo una madre puede hacerle tanto daño a su hija?, al llegar a mi habitación llore sin contenerme nada, lo tenía que hacer, llore hasta más no poder, el llanto liberaba mi alma, con cada lagrima sacaba cada una de las palabras pronunciadas por mi madre.
Con los ojos hinchados, el rimen corrido, las mejillas húmedas, y el corazón herido, me metí a bañar, el agua sobre mi rostro se llevaba el sabor a sal de mis lágrimas, recordé que Judith pasaría por mí, así que tenía que lucir lo suficientemente bien para disimular mi sufrimiento.
Me puse mi ropa favorita, me arregle lo mejor que pude, y espere a que Judith apareciera para largarme de aquí.

Esperaba a Judith con mucha ansiedad, deseaba que llegara y me sacara de aquí, pero… acaso yo… no definitivamente no podía ser lo que pensaba o ¿sí?
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1 comentario:

  1. Gracias por el capitulo sigue asi muy bonita historia, interesante.

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